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Berriozartarras en San Fermín: brigada de limpieza

18 Sep , 2019  

Los sanfermines son una de las fiestas más populares y esperadas para los y las pamplonicas y las personas navarras y para todo el mundo en general desde que Hemingway las dio a conocer con su famoso libro “Fiesta”.

Desde el lanzamiento del chupinazo a las 12 de la mañana el día 6, hasta el Pobre de mí hay múltiples maneras y posibilidades de vivir las fiestas, por la mañana, por la tarde, por la noche… e incluso trabajando.

En estos nueve días en los que la población que normalmente vive en Pamplona aumenta considerablemente, hay oficios que no pueden colgar el letrero de “cerrado por San Fermín”. Profesiones tan importantes como los que velan por la seguridad ciudadana, los que se dedican al sector servicios y hostelería o los que se dedican a la limpieza, entre otros.

Confieso que cuando era niña me llamaba mucho la atención e incluso pensaba que era cosa de magia, ¿cómo las calles que estaban tan sucias aparecían tan rápidamente limpias? Con el paso de los años descubrí en que consistía esa magia, ya que me tocó trabajar en los servicios de limpieza contratados para los sanfermines por la empresa FCC.

Los magos no eran otros que personas con trajes verdes, chalecos amarillos, palas, rastrillas y escobas que repartidos en brigadas (equipos de entre 4 y 12 personas) cubrían todas las franjas horarias y limpiaban todos los rincones de Pamplona, ayudados por camiones de recogida y baldeadores, máquinas barredoras, etc. y así entre todos conseguían recuperar en poco tiempo todo el esplendor de nuestra ciudad, con gran esfuerzo. Y no es para menos ya que este año 2019 solo el día del chupinazo, en el entorno de la Plaza Consistorial, se acumularon más de 13.000 kg de basura, un 34% más que el año pasado (este incremento se debe a una mayor afluencia de personas). Durante los sanfermines de este año en total han sido recogido en el entorno festivo 1.188.010 kg de residuos, lo que supone un 9,09% más que la cantidad del año anterior (1.089.020 kg). De la cifra total, 379.590 kg corresponde a la recogida de residuos en contenedores (5,91% más que en 2018), 516.140 kg a la recogida de vidrio (26,59% más que en 2018) y 292.280 kg a la limpieza viaria (9,48% menos que el año pasado).

David Aguas, Óscar Aguas, Lucky Osas y una servidora, Marian Baos, somos algunos de los vecinos de Berriozar que os podemos contar de primera mano como se viven las fiestas limpiando.

Experiencias varias

David lleva 19 años trabajando en FCC y de momento no ha tenido libre ningún San Fermín. Empezó como baldeador y en la actualidad es el encargado de dirigir una brigada en la zona de Antoniutti. Por su parte, Óscar cuenta ya con 6 años en la empresa FCC, empezó como peón y ahora es baldeador. Para Lucky éste fue su primer año y estuvo formando parte de la brigada que limpiaba las barracas y lugares colindantes.

¿Qué es lo que más os gusta de trabajar en sanfermines?

David: La amistad y el equipo que haces con los demás trabajadores, acabas haciendo como una piña, y que incluso vives más los sanfermines trabajando ya que ves todos los ambientes de día, tarde y de noche. Como cubrimos todos los espacios ves momentos que de otra manera te perderías.

Óscar: Lo que más es que nos lo pasamos pipa, dentro del caos que es San Fermín te lo acabas pasando bien, conoces a todo el mundo, entablas relaciones con otras personas trabajadoras de otros gremios, repartidores, camioneros, hosteleros, siempre somos los mismos y colaboramos unos con otros. Además por el servicio que presto nocturno de 4,30 a 6 de la mañana, las horas más criticas, es ir a la guerra, y eso me gusta, prefiero la acción, el no parar. Y lo mejor es ver tu trabajo realizado ya que durante el año limpias hojas y cosas más livianas pero estos días sí que aprecias de verdad el trabajo que haces, entrar en una calle sucia y acabar reluciente es la mayor satisfacción.

Lucky: el día del chupinazo fue el más duro, por la cantidad de basura acumulada en poco tiempo pero los demás días fueron más llevaderos. Algún día tuve que ir como refuerzo de la brigada que se ocupaba del recorrido del encierro y también me gustó, es emocionante limpiar el lugar por donde van a pasar los toros y los corredores. En cuanto a lo positivo, repito un poco lo que han dicho mis compañeros, por el equipo y la unión que haces con los demás, por el compañerismo que se crea.

Y ¿lo que menos os gusta?

David: Compaginar el trabajo con la familia, no poderlos disfrutar tanto como quisiera con los míos.

Óscar: Lo primero alguna situación complicada que hemos vivido, como la lluvia de botellas y litronas. Por las horas que son de madrugada cuando todo el mundo está de fiesta y algunos un tanto perjudicados por los excesos del alcohol, como medida preventiva tenemos que ir escoltados, y lo segundo que te tienes que reservar y no puedes salir todo lo que quisieras para poder rendir eficazmente.

Lucky: Quizá trabajar con tanto calor, los trajes de seguridad que llevamos a veces resultan un poco incómodos sobre todo si las temperaturas son tan altas como las que se alcanzaron en estos sanfermines.

Experiencia en primera persona

Entré por primera vez en FCC hace bastantes años, compaginando en aquel entonces mi estudios en la universidad con mi trabajo como monitora deportiva.

Alrededor de cinco años me situaron en la brigada del encierro, lo cual me encantaba porque era una de las más cañeras, más duras y me encanta la actividad física .

Me gustaba como la gente desde los balcones de la calle Estafeta aplaudía a nuestro paso, alabando y reconociendo nuestro trabajo, me hacía mucha ilusión dejar inmaculados esos suelos que detrás de nosotros pisarían los astados. Coincido con David, Lucky y Óscar en que unos de los valores más importantes que te llevas es el compañerismo y aprender a trabajar en equipo, haces amigos e incluso con los que fueron mis jefes mantengo el contacto de amistad.

Lo que más me costaba era superar mi miedo, esa especie de claustrofobia que sentía dentro de la Plaza del Ayuntamiento, no veía más que a gigantes extranjeros y tenía que pasar para poder limpiar haciéndome hueco entre ellos. Varios kilos perdía esos días por la tensión, mis compañeros me ayudaban flanqueándome entre ellos y abriéndose paso con las sopladoras, éramos como los “Cazafantasmas”. En esos años que todavía estaba permitida la entrada de vidrio al chupinazo lo más duro era trabajar viendo botellas volar y tu temiendo por tu seguridad, pero tras superar todo eso, el apoyo y respeto que recibíamos de la gente compensaba todo ese malestar y, como comentaba David, vives más de cerca los sanfermines, ya que estás en el encierro, en la procesión , en los bares de lo viejo… y no te pierdes ningún festejo aunque sea detrás de una escoba.

Hace tres años volví, y esta vez me tocó en la brigada de las barracas, lo bueno es que me hice amiga de todos los barraqueros y algún viaje gratis me salió. Sustituí las bolsas de basura repletas de vidrio que tuve que cargar años atrás en el encierro, por kilos y kilos de boletos de la tómbola Antojitos, y por churros y patatas. Anécdotas tengo muchas para contar desde que te roben las escobas algunos borrachos, otros que te ayuden a limpiar, como el tener que rescatar a un chico borracho, dormido en el túnel del terror, ¡vaya susto se hubiera llevado si se despierta y lo primero que ve es al muñeco diabólico!

Debo decir que año tras año las cosas van mejorando mucho, se nota la prohibición de la entrada de vidrio en el Ayuntamiento, nos ahorra mucho trabajo. Las máquinas han evolucionado y las barredoras de ahora, por ejemplo, nos son de gran ayuda ya que reducen el esfuerzo, lo que tardábamos media hora en barrer, la máquina lo recoge en cuestión de segundos.

En fin trabajar en San Fermín, no está nada mal, la prueba es que la mayoría repetimos año tras año y mi consejo si en alguna ocasión te toca barrer es que hagas lo que en el libro Momo de Michael Ende, hacía Beppo el barrendero, no mirar al final de la calle todo lo que te queda sino ir paso a paso, barrida a barrida disfrutando del camino.


Pasó en San Fermín

Texto: Marian Baos (Momufela) • Fotos: Iñaki Vergara Pérez


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