Berriozar,Breves,Gastronomía

Breves noviembre 2017

16 Nov , 2017  

TXIRRINTA GASTROBAR

Situado en la calle Donamaría número 3 lo que fue una panadería-cafetería se ha transformado en un acogedor y familiar bar. Su dueño, el burgalés Víctor Villarías, vive en Esparza de Galar y está encantando de trabajar en Berriozar. Quería ofrecer algo especial a sus vecinos y vecinas, un buen ambiente “aquí nunca te sientes solo porque es como una gran familia”. Decorado con elementos de madera, cuadros del Berriozar antiguo cedidos por el bar Kaleberri, fotos de coches de antaño y fotos de las cuadrillas y de los clientes adornando el estuco te hacen sentir como en casa.
Victor estudió cocina en el Centro Integrado Ibaialde, se formó en Inglaterra e hizo prácticas en Luxemburgo por eso es selectivo y ofrece lo mejor a su clientela. Su horario es de martes a viernes, de 17 horas hasta cerrar y los sábados y domingos, de 11 de la mañana hasta las 2,30 de la noche. En su menú destacan las tablas de embutidos: cecina de León, jamón y queso de Castilla y León, del Roncal, etc. pizzas hechas con masa madre, ensaladas, pinchos elaborados con productos de temporada y género de la tierra, cuatro tipos de vinos selectos y refinados, gran variedad de ginebras, todo tipo de infusiones y cafés hechos con mimo.
Txirrinta bar cuenta también con un “equipo de dardos”, “la gran familia dardera” (uno de sus mejores clientes Víctor es todo un campeón estatal ). Aquí se organizan campeonatos amistosos y a nivel nacional. Entre sus proyectos está preparar un campeonato benéfico de dardos, por cada inscripción se dará un juguete destinado a los niños más necesitados. Asímismo, planea disputar otro campeonato para niños y niñas para acercarles a este mundo y desarrollar capacidades como la concentración, habilidad, constancia, paciencia y sociabilidad.
Txirrinta = antojo, capricho. TU BAR, TU HOGAR.

TEXTO: Marian Baos (Momufela) • FOTO: IÑAKI VERGARA

EL TÚNEL DEL TERROR LLEGA A BERRIOZAR

Un terrorífico pasadizo asustó y divirtió a más de 200 personas que se acercaron a verlo. Por iniciativa propia y con sus propios medios Vázquez ayudado por miembros de su familia y amigos (Mar, Andoni, David y Oier), crearon un verdadero espectáculo de miedo.
Cinco años lleva Vázquez ideando shows con los que celebrar Halloween, hasta ahora su casa se convertía en la Mansión del terror, las escaleras de acceso a su piso estaban totalmente adornadas con monstruos, atrapa sueños e incluso de su trastero salían figurantes disfrazados que propinaban enormes sustos haciendo a más de uno bajar las escaleras de cuatro en cuatro presa del pánico.
Este año pensaba celebrar Halloween con su familia en Port Aventura pero por contratiempos de última hora no pudo ser y decidió trasladar el parque a Berriozar y hacer disfrutar a toda la localidad.
Tres toldos de tres metros cada uno protegidos con plástico negro conformaban el túnel, en su interior tres escalofriantes figuras ocultaban a los actores (Mar, Andoni, Oier, David y Vázquez) que disfrazados de niña endemoniada, payaso diabólico, monje… lograron atemorizar a los visitantes.
Quienes se atrevieron a entrar y realizar todo el recorrido soportando la chirriante música con chillidos, maullidos de gato, ruidos de motosierra fueron obsequiados con caramelos, carpetas, reglas y muñecos hasta agotar el total de existencias.
Idear el montaje y la construcción de las figuras y pasadizo les llevó la dedicación de un mes.
El mismo día 31 a las 17,15 empezaron con los preparativos para que la monstruosa fiesta diera comienzo a las 8 de la noche prolongándose hasta las 11 horas.
Cinco carteles anunciándolo y mensajes de whatsapp a sus contactos, fue suficiente para que el túnel de Vázquez fuera todo un éxito, lo que le ha motivado para repetirlo el próximo año asegurando que será mejor y más aterrador.
El Gaztegune también se sumó a la “fiesta de los muertos” con su peculiar Pasaje del terror, fueron seis jóvenes usuarios del Centro Juvenil quienes propusieron la idea, los responsables de dicho centro vieron interesante la propuesta y la llevaron a cabo contando con la ayuda del grupo de títeres y de más chavales que se sumaron a la organización.
El resultado fue un pasadizo en forma de laberinto, un presentador contaba a los distintos grupos que iban entrando una historia terrorífica. En el recorrido aparecía un teatro de luz negra, científicos locos, niñas macabras, decapitados, ahorcados, el tío de la motosierra y un sinfín de elementos para pasar verdadero miedo.
Una larga cola esperaba ansiosa para poder pasar en grupos de once personas. Desde las 19,30 de la tarde se realizaron 18 pases, tres de los cuales fueron infantiles y de baja intensidad para adaptar la actividad a las edades más tempranas.
Cabe destacar que a la mañana siguiente un grupo de 15 personas ayudaron voluntariamente a recoger y limpiar el centro.

TEXTO: Marian Baos (Momufela)


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