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De Marruecos a Berriozar

13 May , 2015  

NAIMA MUOIF, CASABLANCA 1965

Las diferencias culturales y religiosas no impiden que Naima y su familia lleven una buena vida en Berriozar

Naima Muoif nació en un pequeño pueblo cercano a Casablanca (Marruecos) el 1 de marzo de 1965. Reside en Berriozar junto a su marido y sus dos hijos, de 25 y 23 años. Reconoce que le cuesta hablar nuestro idioma pero aún así lleva una vida feliz y tranquila en nuestra localidad, donde siempre se ha sentido bien tratada y querida

¿Cuánto tiempo llevas viviendo en Berriozar? ¿Cómo llegaste hasta aquí?
Llevo 15 años en España y desde 2002 en Berriozar. Mis hijos y yo viajamos hasta aquí porque mi marido ya llevaba 6 años y tenía trabajo y nos mandó los papeles a Marruecos. Los niños entonces tenían 10 y 7 años.
Mi marido vino porque entonces hacía falta mano de obra, así que consiguió un puesto en la construcción. Después estuvo un tiempo en el matadero de Orcoyen, pero se quedó sin trabajo cuando cambiaron de local.
¿Tuvisteis algún problema de adaptación?
Los niños ninguno, con el idioma y esas edades aprendieron enseguida a hablar castellano, no como los mayores… Yo no tengo estudios y al venir aquí no sabía decir ni hola ni adiós, así que me está costando más, aunque estoy estudiando la lengua desde hace varios años.
¿Cómo es tu vida en Berriozar? ¿Se vive bien aquí?
Yo trabajo limpiando casas, días sueltos o por horas, estoy contenta, esto es mejor que no tener nada. Además la gente es muy buena y cariñosa conmigo.
No tenemos ningún problema de convivencia, llevamos una vida en paz y tranquila. Cuando yo llegué solo había un par de personas de mi país, ahora hay unas 20 familias y entre todas nos apoyamos y ayudamos mucho. Nos juntamos a veces para celebrar fiestas de Marruecos y preparamos cus cus o algún plato típico.
También participamos en actividades del pueblo a través de la Asociación Entreculturas.
¿Y echas algo de menos? ¿Has vuelto alguna vez desde que te marchaste?
Estoy acostumbrada ya a esta vida, pero a la familia siempre se le echa en falta: mi madre, mi suegra, hermanos, cuñados… Pero todos los veranos viajamos para pasar unas vacaciones y visitarlos.
Antes has mencionado que preparáis cuscús, el plato estrella de Marruecos. ¿Qué otras costumbres o tradiciones en cuanto a alimentos mantenéis?
Lo que más nos gusta es el cuscús, el tallín y el pan y los dulces de nuestra tierra.
En cuanto a los alimentos de aquí, comemos de todo, excepto el cerdo y sus derivados. El Corán prohibe comer este animal porque dice que tiene virus y muchos puntos negativos y es mejor evitarlos…
Además, compramos la carne en establecimientos especiales, para asegurarnos que es “Halal” (significa que el animal ha sido sacrificado sufriendo lo menos posible y que se le ha sacado toda la sangre posible).
¿El velo es por obligación o tradición?
Hay casos en los que el marido obliga a su mujer a llevarlo, pero yo lo hago por tradición y por mi religión, para completarme. Tampoco me casé por obligación ni sin ver al novio, eso es algo que se hacía antiguamente.
Mis hijos de momento no quieren casarse, yo lo acepto y respeto. Al igual que el día que decidan hacerlo, que estaré encantada.
TEXTO: PAULA GREÑO • FOTO: IÑAKI VERGARA


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