Berriozar,Salud

El confinamiento

30 Abr , 2020  

Cómo encarar muchos días en casa sin poder salir

Llevamos semanas enteras de confinamiento, y el hecho de estar sin poder salir de casa acaba resultando realmente complicado. Hay personas que sufren en mayor medida esta situación de encierro doméstico: las personas mayores, los niños y niñas, las personas muy activas y dinámicas, quienes no disponen de una vivienda amplia o cómoda, etc. Conforme pasa el tiempo corremos el riesgo de caer en el desánimo, de dejar de cuidarnos o de asumir cada vez peor la situación.

¿Qué podemos hacer para llevar lo mejor posible esta situación sin que la factura que nos pase sea demasiado cara?

En primer lugar, las rutinas son muy importantes. Tener actividades diarias que hacer, momentos del día señalados en los que hay que hacer algo, ayuda a que tengamos un mayor equilibrio y nos sintamos útiles. Las tareas diarias nos dan una estructura horaria, y también una estructura interna, un equilibrio personal. Se aconseja mantener los hábitos de limpieza e higiene personal (ducharse, peinarse, afeitarse, arreglarse, etc), los hábitos y horarios de las comidas, las tareas domésticas habituales, e incluso tener un horario más o menos establecido para actividades como los juegos comunes, tocar instrumentos, leer, ver series en televisión, etc.

Por cierto, no es aconsejable estar continuamente viendo en televisión programas monotemáticos sobre el motivo del confinamiento, en este caso el coronavirus, ya que esto sólo sirve para acentuar la sensación de estrés y para rumiar excesivamente pensamientos que van a provocar mayor malestar. Es importante desconectar de este tipo de mensajes, y por el contrario articular una vida propia, con un ritmo propio, más allá de lo que el dichoso coronavirus ya nos está condicionando.

Por otro lado, es recomendable aprovechar estos días en los que no se puede salir de casa para hacer actividades que sean agradables. Buscar los centros de interés de cada persona y desarrollarlos va a permitir que disfrutemos de momentos agradables que contrarresten el malestar. Es una buena oportunidad de dedicar tiempo a tocar ese instrumento, aprender ese idioma, leer ese libro, ver esa película o desarrollar esa actividad que tanto tiempo llevábamos sin hacer por falta de tiempo y del momento adecuado.

Por último, el apoyo social es fundamental. Mantener el contacto con otras personas o con colectivos o grupos a los que pertenecemos, mediante llamadas telefónicas, WhatsApp u otras redes sociales, o simplemente a través de las ventanas y balcones, nos va a ayudar a sentirnos mejor, con compañía, y a no sufrir las consecuencias del confinamiento con tanta intensidad.

Texto: Alfonso Arteaga Olleta. Doctor en Psicología. Universidad Pública de Navarra. Fotos: Iñaki Vergara Pérez


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