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Entrevista a Amaia Merino, codirectora del documental Asier eta biok

11 Nov , 2014  

Amaia Merino habló con los asistentes tras visionar la película dentro del festival FICBE del pasado mes

“La intención de la película es generar preguntas en los espectadores que tienen un punto de vista diferente al nuestro”

Amaia Merino nació en Donosti en 1970, se crió en Iruña y reside en Ecuador desde hace 21 años. Se introdujo en el mundo del cine interpretando pequeños papeles (destacable el de Paulina adolescente en la película Tasio, de Montxo Armendáriz, con tan solo 13 años).
Tras estudiar Interpretación en una escuela de Madrid y ser la protagonista de una serie producida por televisión española en los años 90, decidió pasarse al otro lado de las cámaras y dedicarse al montaje cinematográfico, trabajo que desempeña actualmente en Ecuador.
Es editora, productora y co directora (junto con su hermano Aitor) del largometraje Asier eta biok, que pudimos ver dentro del festival FICBE de este año y que está teniendo una gran acogida tanto en Euskal Herria como fuera de nuestras fronteras.
La película aborda el conflicto vasco desde una relación de amistad entre dos amigos de la infancia: Aitor, que es quien graba en todo momento las imágenes, y Asier, que fue encarcelado en el año 2002 por su pertenencia a ETA.

Amaia, empezaste siendo actriz, ¿cómo te introdujiste en este mundo del cine?
En los años 70 y 80 empezaron a hacerse bastantes películas vascas. Mi padre era el típico personaje de la tierra regordete, con barba, fuerte… que daba muy bien para los papeles de figurante o de extra. Mi hermano Aitor y yo íbamos con él a los castings y siempre nos daban algún papel también a nosotros.
Así empezó todo. Después seguimos los dos enredando un poco en este mundillo y nos fuimos a Madrid a estudiar en la Escuela de Interpretación de Cristina Rota.
Participé en un montón de castings y al final me cogieron para hacer de protagonista en la serie Nazca, que se estrenó en 1995. Estuvimos unos meses rodando esta serie en Latinoamérica y pasamos mucho tiempo en Ecuador. Me quedé totalmente enganchada emocionalmente a ese país y me enamoré de un ecuatoriano. Me quedé allí y empecé a ver las cosas desde otro punto de vista, lo de ser actriz lo veía muy difícil y empecé a involucrarme en lo que es ahora mi trabajo, que es el montaje cinematográfico.
¿Y cuáles son los temas de las películas en las que has trabajado?
Me gustan los retos, que las cosas sean complicadas. Después de haber hecho Asier eta biok, ahora digo que voy a especializarme en películas difíciles. Ésta lo era, y mucho. En esta vida hay que dificultarse un poco.
Tienes una relación muy especial con tu hermano ¿no es así?
Siempre hemos estado muy unidos. Además de ser hermanos y de querernos, se da la circunstancia de que somos amigos, los mejores amigos. Tenemos una sensibilidad muy parecida, tenemos mucho en común nos inquietan las mismas cosas. En este proyecto en concreto nuestras preocupaciones y frustraciones y las circunstancias de ser vascos y residir fuera de Euskal Herria nos unían especialmente.
Asier eta biok ha cosechado mucho éxito, ¿a qué es debido? ¿Os lo esperábais?
La película ha tenido muy buena acogida entre los espectadores y también en el ámbito de la crítica y el periodismo. Se estrenó en enero de este año y en Madrid estuvo más de 4 meses en cartelera, aunque en salas pequeñas porque las grandes no quisieron ponerla.
La repercusión que está teniendo no nos la esperábamos nadie, sino, creo que no la hubiéramos hecho….
¿Cómo surgió la idea de hacer esta película y qué pretendíais mostrar al público?
Nuestro amigo Asier estaba a punto de salir de la cárcel en el estado francés. Yo en Ecuador, y mi hermano Aitor en Madrid. Queríamos hacer algo cuando esto sucediera pero no teníamos muy claro el qué. Mi hermano compró una cámara de vídeo casera y empezó a grabar todo a raíz de la salida de prisión.
Pero mostrar ese material de golpe al público no era sencillo, así que fuimos viendo cómo un vehículo bueno para llegar a ese público era a través de Aitor. Él es quien mira a Asier, quien pone en tela de juicio y quien saca hacia fuera las dudas e inquietudes que esa amistad le causa.
La intención ha sido la de plantear preguntas al espectador que no está de acuerdo con nosotros, y creo que ese ha sido el acierto de la película, el de hacerse preguntas.
Una de las claves es la pelea cabeza – corazón que a lo largo de todo el documental tiene Aitor. Mucha gente ha empatizado con esto aunque por otros motivos. El conflicto moral es un tema universal.
¿Fue difícil encontrar productora?
Tuvimos mucha suerte de encontrarnos en el camino con Ainhoa Andraka, de Doxa Producciones.
Pero la película empezó un poco en Ecuador. Allí conseguimos, casi sin quererlo, el apoyo de dos pequeñas empresas y conseguimos una productora asociada, pero queríamos una productora en el estado. No fue nada fácil encontrarla.
Al final dimos con Ainhoa, le convenció el pre montaje y como ella misma dice, “hubiera sido un error no producirla”.
Después buscamos medios de publicidad alternativos como el crowdfunding, con el que cientos de personas se sumaron al proyecto. Fue algo increíble, la gente lo apoyó muchísimo y recibimos muchas llamadas de los medios de comunicación.
En México ganamos un premio económico para la post producción y comenzamos a rodar con muy poco, pero seguros de lo que hacíamos.

Este documental se ha estrenado también en Francia y Ecuador y ha estado presente en festivales de Argentina, Colombia, Uruguay, Alemania o Portugal.
El DVD está a la venta y también puede verse a través de filmin.es o feelmakers.com.


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