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Entrevista a Maite Berraondo

12 Dic , 2016  

“Si rompemos la base de reproducción de roles y estereotipos a edades tempranas, allanaremos mucho el camino hacia la igualdad”

Con motivo del 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia hacia las Mujeres, entrevistamos a Maite Berraondo, abogada de profesión y asociada de Lamias, Mujeres Jóvenes de Navarra, sobre “sexismos, estereotipos y prevención de la violencia de género”.

¿En qué medida existe el sexismo en la sociedad actual?
El sexismo sigue estando muy presente en nuestra sociedad. No hay más que ver cómo trabajos vinculados al cuidado de personas, que tradicionalmente ocupan a más mujeres que a hombres y por tanto están muy feminizados, están mucho peor pagados que otros más masculinizados.
Si a unos se les valora más que a otras, se está perpetuando una jerarquización social en base únicamente al sexo de la persona.
¿En qué ámbitos es más evidente esta discriminación hacia la mujer por su sexo?
En todos. Si algo tiene el sexismo es que está basado en una construcción social y cultural que vamos aprendiendo a lo largo del tiempo, por tanto, lo vamos a ver en la escuela, en el trabajo, en los hogares, en las calles, parques…
Ha habido muchos avances en los últimos años, tanto en la conquista de derechos de las mujeres como en la lucha contra las discriminaciones, pero aún queda mucho por hacer y ésta es una labor que no tiene que decaer.
¿Cree que existe concienciación social sobre este tema?
Se han hecho muchos esfuerzos para concienciar, informar, prevenir y actuar contra estas discriminaciones y creo que este mensaje está llegando a las personas. Hoy en día, algunas chicas ya son conscientes de que no tienen que estar sujetas al mandato de una talla, que las labores del hogar se comparten, que un hombre puede y debe cuidar de sus hijas e hijos… Pero aun así, existen resistencias al cambio. Lo podemos ver en muchos anuncios por ejemplo, donde se ven las asignaciones de tareas en el hogar o la idea machacona de cómo tiene que ser un cuerpo ideal de mujer.
¿Desde dónde hay que empezar a educar para intentar que la sociedad sea cada vez menos sexista?
Son muchos los frentes abiertos. El sexismo está basado en una organización social que vamos aprendiendo e interiorizando a lo largo del tiempo, por tanto, actuar y prevenir con las niñas y niños es primordial, lo cual coloca la labor de la escuela y de las familias en un primer plano. En la familia ocurre lo mismo, hay que tener en cuenta que las niñas y niños van a repetir los modelos de relaciones que ven en sus entornos más próximos, así, las personas adultas tenemos una responsabilidad fundamental.
Por otro lado, los medios de comunicación y las redes sociales son esenciales en la perpetuación y creación de modelos y con ello, de actitudes sexistas.
El sexismo está muy relacionado con los estereotipos, ya que éstos se han creado a raíz de atribuir esas diferencias y roles entre mujeres y hombres. ¿Cómo podemos romper con los estereotipos sexistas?
En primer lugar, hay que plantearse si estos estereotipos a los que estamos expuestas y expuestos tienen algún tipo de relación con la realidad que nos rodea. ¿De verdad son reales todas las mujeres que aparecen en los anuncios y en las series? ¿Cuántas se ven por la calle? ¿En serio un hombre ha de seguir siendo quien tenga que sostener la economía familiar? ¿Y si éste quiere quedarse en casa cuidando de sus hijos o hijas? Para ello es muy importante la labor de la coeducación en las escuelas e institutos y educar en valores como la igualdad. Si rompemos la base de reproducción de roles y estereotipos a edades tempranas, allanaremos mucho el camino hacia la igualdad.
La violencia de género en parejas jóvenes ha incrementado en los últimos años pese a que cada vez hay más concienciación, trabajo y lucha para eliminarla. ¿Puede deberse, en parte, a estos conceptos?
Totalmente. Hoy en día siguen imperando modelos que favorecen la agresividad y la prepotencia para ellos, y los de belleza, dulzura y pasividad para ellas. Además el mito del amor romántico viene arrastrándose con más peso que nunca, creándose así relaciones de pareja que parten ya de posiciones de desigualdad. La idea de que una persona sólo es “completa” cuando tiene pareja, y es más, ha de ser heterosexual, sigue influyendo entre la juventud. Por ejemplo, una manifestación de esto se ve en la manera en que se entienden los celos, que se siguen viendo como una expresión de un supuesto amor, cuando en realidad esconden un concepto de posesión de la persona y de control de su voluntad.
¿Cómo se puede prevenir la violencia de género?
Creo que las personas estamos muy expuestas a mensajes y modelos que se expanden con muchísima rapidez gracias a las redes sociales y medios de comunicación. Sin embargo, la visión crítica a estos contenidos a veces no es tan rápida como su propagación.
La labor de información y sensibilización es fundamental. Ayuda a identificar comportamientos y actitudes violentas que en ocasiones pueden pasan desapercibidas, lo cual es importantísimo para evitar que se lleguen a asimilar como “normales”. El control del móvil o de las redes sociales por parte de la pareja en una llamada de atención fulminante que más adelante puede derivar en la violencia más visual, como es la física.
¿Cree que existen medidas contundentes y justas para evitar reincidencias de agresiones en casos de violencia de género?
Trabajar contra la violencia de género y su prevención es una labor que se realiza desde muchísimos ámbitos sociales. Educar en igualdad, promover la empleabilidad digna para las mujeres, el apoyo a la maternidad, quitar barreras para acceder a una vivienda digna… Todo ello ayuda a prevenir la violencia de género y su reincidencia, porque fortalece la autonomía y la independencia de la mujer.
En el caso de los maltratadores, no me gustaría ceñirme únicamente a los que lo eran de sus parejas o ex parejas, ya que para que exista violencia de género no es necesario que exista un vínculo sentimental. Creo que es necesario promover otros modelos de masculinidad al margen de los que imperan hoy en día, por tanto, el enfoque ha de ser bifocal, no sólo para las mujeres, sino también para ellos.
TEXTO: VANESA LAZCANO • FOTOS: IÑAKI VERGARA


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