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“Es importante empatizar con el resto de trabajadores, y nunca estar por encima, sino estar al mis nivel del trabajador”

12 Nov , 2018  

El pasado mes de marzo, Jose Manuel Goldarazena, Txato, dejó su puesto de Jefe de Obras del Ayuntamiento de Berriozar para comenzar a disfrutar de su jubilación. Hemos querido conocer cómo han sido los primeros meses de esta nueva etapa y a su vez repasar toda su trayectoria profesional.

Has estado 37 años trabajando en el Ayuntamiento de Berriozar, ¿cómo empezaste?
Empecé en 1981. Justo había acabado los estudios de ingeniería, y sacaron una plaza de servicios múltiples para el Concejo de Berriozar. Me presenté y la conseguí; fue conflictivo porque coger un empleado con licenciatura para un puesto de nivel E, era un poco chocante. La gente decía que solo iba a durar tres días y luego me iría.
Sin embargo, has estado muchos años.
Yo lo tenía claro, quería trabajar por Berriozar. Tenía 22 años. En aquel entonces empecé a militar, formamos Lantxotegi… trabajar y vivir en Berriozar era una forma de tener tiempo para ese tipo de cosas. Yo valoraba más esas cosas, que otras ofertas de trabajo de ingeniero…. Fue una opción que hice y nunca me he arrepentido. En ese momento en el Concejo estábamos tres empleados: el secretario, el depositario y yo, que era el único trabajador de calle del Concejo.
Por lo tanto, has vivido un cambio importante, pasar de ser el único trabajador a dirigir a 25 personas.
Sí, en aquella época Berriozar tenía 5.000 habitantes y ahora tiene 10.000. Poco a poco, seguí trabajando y en el 92 se dividió la Cendea de Ansoáin y se creó el Ayuntamiento de Berriozar. Entonces me pasaron al nivel D. Más adelante salió una plaza de encargado de obras y pasé a nivel C. Y hace diez años, más o menos, sacaron la plaza de Jefe de Obras y Servicios, y me presenté. Era la única persona que por estudios me podía presentar. Por lo que he vivido desde estar sólo a ser responsable de 25 personas, gestionando todo lo que son los servicios múltiples del Ayuntamiento de Berriozar. Tan rica fue la primera etapa como la última. He disfrutado en todas ellas y el entorno que me ha rodeado creo que tiene pocas razones para quejarse.
Berriozar ha vivido muchos cambios en los últimos años. Desde el punto de vista urbanístico, ¿cómo crees que han sido estos cambios?
Soy consciente que desde 1981 hasta el 2018 los cambios urbanísticos de Berriozar han sido muchos. Lo que antiguamente se consideraba Berriozar era el pueblo viejo, el Zortziko y el polígono Berriozar. Y hoy es un pueblo de 10.000 habitantes que en estos momentos se diferencia un poco lo que es Artiberri, pero esto es algo que debería de desaparecer. Parece que es un anexo, y creo que debería ser todo uno. Urbanísticamente ha habido muchos cambios: en 1981 las basuras salían por las ventanas, se dejaban en montones, y ahora hay un pueblo limpio, ha sido un cambio total. Por otra parte, en el tema de las barreras arquitectónicas también ha habido muchos avances ya que hay cada vez más conciencia. Ya es difícil ver un sitio con barreras arquitectónicas en el pueblo, este es un tema que se comenzó a trabajar con José Luís Campo y luego los demás hemos trabajado en la misma línea. Berriozar puede estar orgulloso de que ese tema está bastante bien trabajado. Aunque hay muchas más mejoras que hacer, por supuesto.
¿Qué obras se han quedado pendientes de hacer?
Una vez hecha la rotonda de la Avenida Gipuzkoa, visto que la sociedad lo va a entender como algo muy positivo, es un gran avance. Es seguir con toda la avenida Gipuzkoa hasta la vía, que sería hacer otra rotonda para entrar a Iruñalde, y otra para entrar a Lekuartea. Eso supone cambio de aceras, compaginar coches con peatones, quitar semáforos y ampliar aceras de calles que están pidiendo los y las vecinas. Todos estos cambios suponen una pelea porque van en contra del coche, pero la sociedad se tiene que dar cuenta de que no es contra nadie, que son cambios por el bien de todas las personas. Cuando haces un cambio urbanístico no solo es eso, sino que requiere un cambio de conciencia. Y la mejor opción es ir en autobús, andando o en bici, cada vez vamos a utilizar menos el coche.
A lo largo de tu carrera, ¿tienes alguna anécdota de la que todavía hoy te acuerdas?
Sí, que tengo. Cuanto entré a trabajar de enterrador era octubre y a los meses casualmente se murió el padre de un concejal. Y me tocó enterrarlo, y yo no era un habilidoso de la paleta, y en cambio la mayoría de la gente había venido a Berriozar a trabajar en la construcción y sabían más que yo. Reconozco que aquel entierro es el peor que he vivido en mi vida porque tenías que tirar con la paleta y todo el mundo estaba mirando cómo lo hacías… me acuerdo perfectamente de que era sábado. Luego ya lo fui haciendo mejor.
¿Y si te tuvieras que quedar con alguna obra que hayáis realizado?
Si tuviera que quedarme con algo elegiría la construcción de la rotonda porque es un tema que viene de hace mucho tiempo, las obras de la plaza Lantzeluze y la construcción del Gaztegune. Ésta última aunque trajo peleas y bastantes sinsabores, creo que fuimos capaces de hacer un edificio de 600 metros cuadrados, con productos ecológicos, con personal de Berriozar. Convertimos el Ayuntamiento en empresa de construcción. Todo ello con coste reducido. Tambien quiero destacar la construcción del parque infantil de Mendialdea hecho con trabajadores del paro.
¿Cuál ha sido tu filosofía de trabajo?
Me siento satisfecho porque he intentado transmitir a los trabajadores que tenemos que ser autosuficientes, es decir, que el servicio del Ayuntamiento de Berriozar fuera autónomo en todos los campos: en las obras, carpintería, parques, etc. Es decir, que no fuera necesario acudir a la empresa privada. Y esto me ha llevado a discusiones con trabajadores pero siempre hemos intentado ser autónomos y que los y las trabajadoras fueran de Berriozar.
En cuanto al ambiente de trabajo, creo que en la medida de que hay buen ambiente, la gente trabaja mejor. Yo he hecho las funciones de un entrenador de fútbol, he tenido que saber dónde colocar a cada trabajador. Por eso es importante empatizar con el resto de trabajadores, y nunca estar por encima, sino estar al mismo nivel del trabajador. Tú tienes que ser un compañero. Por eso he intentado tener una relación horizontal sabiendo que formo parte de una estructura vertical.
El empleo social protegido es otra de las herramientas con las que habitualmente trabaja el Ayuntamiento de Berriozar.
El empleo social protegido tiene una riqueza para todos. Que los trabajadores del Ayuntamiento de Berriozar convivan con gente que está en una situación complicada, nos hace ser más humanos, más solidarios… Creo que nos sirve para reflexionar y que nos enriquece un montón. Todo ello a pesar de que creo que podría organizarse mucho mejor.
Ahora que estás jubilado, ¿es fácil ir por Berriozar y no pensar en las obras?
En las obras no me pararé (risas), ahora cuando voy por la calle procuro mirar para otro lado y así no pasa nada. Y una vez terminadas las obras disfrutaré de ellas como un vecino más.

Texto: Itziar Perez • Fotos: Patxi Pitillas


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