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Kutxi Romero: poeta en su tierra

12 May , 2016  

Kutxi Romero Lorente, ilustre poeta y cantante de nuestro pueblo, estrenó el pasado 15 de marzo su primer trabajo en solitario No soy de nadie. Hoy, quedamos con él para que nos relate el origen de éste disco y, de paso, poder conocerlo un poco mejor.

Llegados a la puerta del Kutxitril, su oasis de reunión y descanso en un extremo de Berriozar, nos lo encontramos aguardando sentado en una pequeña silla, observando brotar la primavera en los jardines de Sorgiñe. Pronto se percata de nuestra llegada, saluda amablemente y nos invita a entrar, no sin antes ofrecer una cerveza o un café, una cerveza mejor.

El interior del Kutxitril, aunque aparentemente pequeño, se engrandece al observar el museo que cuelga en sus paredes. Varias guitarras clásicas, fundas, banderas y posters, decenas de fotografías y dibujos que evocan una de las mejores épocas del rock urbano en España.

Nos sentamos frente a una estrecha mesa, enciende un cigarrillo y comienza a relatar cómo surgió No soy de nadie.

“Este disco, tal y como todo lo que me pasa  en la vida, ha sido por casualidad… y por estar en la calle. La consecuencia de una consecuencia, como las matemáticas. En este caso la consecuencia de estar dos años tocando por los bares junto a Juanito Lorente, Pete Marco y más de quince músicos más.” “En realidad se trata de la misma canción que llevo cantando 25 años y que voy a seguir cantando toda mi vida, pero con otro traje. Son diez composiciones en acústico, problamente menos ‘ruidoso’ que otros discos.”

Ante la pregunta de si fue algo planeado, da una calada y responde: “No ha sido fruto de un proyecto, yo nunca he tenido un proyecto en mi vida, todo lo que he hecho ha sido porque ha ido surgiendo sobre la marcha y fue posible hacerlo en ese momento.”

Sin embargo, rápidamente quiere aclarar que, aunque en la portada del disco aparezca su nombre, éste es fruto del trabajo de muchas personas. No sólo de los músicos que lo han acompañado y aderezado sus letras con melodias, sino también de los fotógrafos, diseñadores y demás compañeros que han aportado su tiempo y esfuerzo.

kutxi-patxi-pitillas--(2)Cambiamos de tema y le preguntamos por su infancia en Berriozar, cómo conoció el pueblo y qué posibilidades había para los jóvenes de los 80.

“En aquella época Berriozar era un pueblo de chavolismo vertical, muy separado de otros barrios y sobre el que pesaba un halo de marginalidad que todavía hoy pervive. Era un barrio de clase baja, de imigrantes que huían del hambre en sus tierras; los hijos del hambre.” “Mi abuelo vino de la provincia de Jaén y trabajó para Renfe como guardabarreras del paso a nivel, por lo tanto mis hermanos y yo crecimos en esa casa.”

“Entonces no había tantas posibilidades como hay ahora. El único parque era la pista, aunque acostumbraba a ir a descampados o al monte con los amigos a hacer chavolas. Si en verano nos queríamos bañar teníamos que ir andando hasta Aranzadi, en la Rochapea. Como deporte había fútbol y baloncesto y como odio el fútbol y todo lo que representa me apunté a baloncesto y estuve jugando durante ocho años.”

Ante el odio al fútbol añade: “En realidad no me gustan los deportes en masa ni las acciones en masa, en general. Soy un individualista, en contra del colectivismo. Cuando veo un 100, lo que en realidad distingo son cien unos, cada persona es única y el colectivo la desvirtúa.”

Kutxi fue un niño al que, desde muy temprana edad, le atrajo leer y escribir. Declara que no considera que fue ni buen ni mal estudiante, “… del montón”, sin embargo siempre tuvo un gran desafecto hacia la autoridad y  disciplina. Por ello a los 14 años abandonó  la escuela y sucesivamente fue dejando trabajos y estudios que las implicasen.

Durante un tiempo trabajó como albañil en construcciones. “Era un trabajar vespa: tú ves pa’quí, ves pa’lla”. Entre otras, una de sus últimas obras fue en el boque de edificios de la calle Etxaburua, junto al Ayuntamiento. Sin embargo tal y como él mismo nos relata: “El mundo de la música fue la que sacó poco a poco de la obra, puesto que cada vez tenía más conciertos y giras y, al final, apenas iba dos o tres días al mes a trabajar.”

Al escuchar esto, parece lógica la pregunta de si ha logrado vivir de lo que le gusta, a lo que Kutxi contesta con amplia sonrisa: “No vivo de hacer lo que me gusta, vivo de hacer lo que me da la gana, que es mejor. Puesto que incluso haciendo lo que te gusta tienes horarios y obligaciones.”

En cuanto a su carrera musical, habla sin tapujos de no haber tenido grandes pretensiones ni ambiciones. Es consciente que, habiendo realizado más giras, más conciertos o simplemente trabajando más podría haber logrado mayor relevancia en el panorama nacional e internacional y, por supuesto,  podría haber ganado mucho dinero. No obstante explica con expresión franca:

“No he tenido ambiciones, he ido haciendo las cosas que han ido surgiéndome. Practico el arte de la pereza y valoro más mi tiempo que el dinero que pueda ganar con él. El dinero, para vivir.” “Además tanta gira y concierto hubiesen supuesto un gran esfuerzo y a mi me cuesta mucho acostumbrarme a los cambios; llevo toda la vida en el mismo pueblo, llevo veinte años con mi mujer, con el mismo grupo, con las mismas canciones, con la misma ropa…”

Al ponernos a hablar sobre Berriozar, el tono jovial y desenfadado que ha reinado durante la entevista se torna un ápice más denso. Existe una dualidad en cuanto al reconociemiento que percibe por parte de los vecinos y vecinas del pueblo y las propias instituciones.

“He vivido 40 años en Berriozar y mi intención es morirme aquí, aunque nunca se sabe lo que puede pasar. Es muy cómodo vivir aquí y yo soy muy pueblerino, compro en Berriozar, paseo por Berriozar y hago mi vida aquí.” “Además ahora que tengo el Mcdonalds a la vuelta de la esquina ya no necesito nada más.” Añade irónicamente.

Sin embargo considera que el grupo Marea es de lo más destacable que hay en el pueblo. “Si no fuese por Marea Berriozar no sería tan reconocido a nivel nacional e internacional. Yo soy humilde pero no modesto, y eso es así.”

“Sí que es cierto que nos sentimos queridos por el pueblo, pero no creo que tengamos el correspondiente reconocimiento a nivel institucional. Siendo junto a Rosendo, Los Suaves, Barricada y Extremoduro uno de los pilares fundamentales del rock urbano en España, siendo la banda de un pequeño pueblo que se ha convertido en parte fundamental del rock, me extraña que no tengamos el nombre en una calle o una plaza. Probablemente en otros lugares ya sería así.”

Este punto es algo en que reflexionar puesto que incluso un servidor, cuando ha viajado a otras provincias o al extranjero, he hecho gala, orgulloso, de ser nativo del mismo pueblo que los cantantes de Marea.

Pese a todo, finalmente reconoce no darle mayor importancia. Tal y como nos cuenta “Soy un habitante de Saturno que de vez en cuando baja a Berriozar y la verdad es que, cuando bajo veo que el halo de marginalidad que tanto me atraía se va diluyendo y que, en general, todo está más bonito. Es algo que todo el mundo comenta.”

Con ello, apuro la cerveza, Kutxi apaga su tercer o cuarto cigarrillo y damos por concluída la entrevista. Momento para aprovechar y pedirle que me firme una edición de su libro de poesía “León manso come mierda”, algo a lo que accede gustosamente, como siempre.

TEXTO: EGOITZ SANCHEZ • FOTOS: PATXI PITILLAS


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