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LANTZELUZE, UN PARQUE CON HISTORIA

6 Nov , 2015  

Este mes, con esta edición de la revista Berriozar, damos la bienvenida a una nueva sección, Rincones de Berriozar. Ésta, versará sobre los diversos y diferentes parques que atesoramos en Berriozar. Hablaremos sobre su origen, la transformación a la que se han enfrentado a lo largo del tiempo, la afluencia de las personas que los transitan o el uso que les damos. Con ello nuestra intención es descubrir la historia y las curiosidades de los parques que nos rodean, ponerlos en valor y ubicarlos en el mapa de Berriozar, para que todo aquel que lo desee pueda disfrutar de ellos en plenitud.

lantzeluze-patxi-pitillasEl parque Lantzeluze, ubicado frente a las piscinas en la tangente entre la avenida Berriozar y la calle Lantzeluze, la cual le otorga el nombre, no solo es uno de los parques más antiguos y transitados de Berriozar, también representa una imagen alegórica del cambio que ha ido transformando el pueblo desde la década de los setenta.
Hacia finales de los años sesenta, cuando comenzaron a construir los edificios residenciales que flanquean el parque, se plantearon diferentes proyectos para ocupar el solar rectangular que quedaba libre entre ambos edificios. En un principio, se pensó en construir una iglesia católica, y éste hubiese sido su destino de no haber sucedido un cambio de planteamiento, puesto que finalmente se decidió construir la iglesia en la, por entonces, creciente zona de Zortziko. De ésta manera, en el año 1971 nació el parque Lantzeluze.
Sin embargo no siempre ha sido tal y como lo conocemos. En su origen, el parque no estaba asfaltado, ni mucho menos acolchado. La tierra y los árboles cubrían el suelo, los pocos columpios que se colocaron eran de hierro y el tobogán alcanzaba una altura difícilmente justificable en términos de seguridad. De todos modos, pronto se convirtió en lugar asiduo de reuniones entre amigos y vecinos del pueblo, donde los más mayores charlaban animosamente y los más pequeños se divertían jugando en sus columpios o investigando los coches robados que, de vez en cuando, aparecían allí abandonados.
De esta manera el parque, en un principio situado a las afueras de Berriozar, pero que con el transcurso del tiempo fue quedando más y más centrado en el pueblo debido a la continua expansión del mismo, fue adquiriendo notoriedad hasta que, en 1981, se decidió sacar más provecho del terreno, en favor de los vecinos, y además de la modificación de los columpios se cortaron los árboles y se construyó el frontón que tanta identidad le otorga y en el que todavía hoy podemos jugar.
Este frontón, el único al aire libre de Berriozar, es sin duda uno de los grandes atractivos que nos ofrece Lantzeluze. Son múltiples las personas que diariamente acuden a jugar a pelota, pala, frontenis o cualquier otra modalidad deportiva en él. Es tarea imposible enumerar las personas que, desde que se construyó, han jugado en él. Además hoy en día, debido a su localización, es punto de encuentro común a la salida de las piscinas y ubicación de una de las paradas del autobús escolar.lantzeluze-zarra
Años más tarde, en 1996, se volvieron a renovar los columpios, esta vez por los columpios de madera y caucho en placas siempre adaptándolos a las exigencias y necesidades de una sociedad en auge.
Una vez más, tras años de intenso uso por parte de varias generaciones de niños y jóvenes de Berriozar, se decidió en 2008 volver a reemplazar los columpios, que conocemos hoy en día, y colocar caucho continuo en el suelo para aumenta la seguridad de los niños. Además los gigantes fueron trasladados a “Erraldoienea”, lugar donde almacenar los gigantes utilizados en fiestas y demás festejos. En esta ocasión, para efectuar las reformas, se estableció un plan desde el ayuntamiento para que fuesen vecinos desempleados del pueblo los que las llevasen a cabo las obras, de la misma forma que se hizo en el año 1981 con la construcción del frontón y parque.
Por lo tanto podemos apreciar cómo, al igual que lo ha hecho el conjunto de la sociedad y el pueblo de Berriozar, este emblemático parque ha ido transformándose y renovándose con los años a medida que los tiempos y las necesidades cambiaban. Se ha ganado a pulso la definición de sujeto pasivo de Berriozar, puesto que en su memoria existe un sinfín de nombres de niños, jóvenes y adultos que han jugado en él, innumerables conversaciones entre amigos y vecinos, cientos de gritos, miles de risas y alguna que otra lágrima.
El parque de Lantzeluze es, al fin y al cabo, parte ineludible de la historia reciente de Berriozar y de todos los que, en mayor o menor medida, hemos disfrutado, disfrutamos o disfrutaremos en él.

TEXTO: EGOITZ SÁNCHEZ


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