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Paseo Basoa

7 Feb , 2017  

Una vez más, retomamos la sección “Rincones de Berriozar” para seguir recordando y analizando la historia y evolución de nuestro pueblo a través del origen y desarrollo de sus parques, plazas y lugares más característicos. En esta ocasión, versaremos sobre el Paseo Basoa, lugar de tránsito y celebración, localización habitual tanto para las actividades más cotidianas como para las más celebres y festivas.

Al igual que muchos de los parques y plazas de los que ya hemos hablado en otras ocasiones, hasta la década de los 90, el espacio comprendido por el paseo Basoa formaba parte de distintas fincas. Tras el paso de los años y el crecimiento demográfico, algunas de dichas fincas se vieron transformadas en suelo urbanizable para la construcción de viviendas y, otras como en el caso que nos concierne, denominadas como terreno dotacional para uso de vecinos y vecinas y servicios sociales.
De esta manera en el año 1997 bajo el mandato de José Luis Campos al frente del Ayuntamiento, se decidió modificar, en el mismo proyecto que la calle Oianondoa y Etxaburua, lo que hasta entonces había sido un espacio agreste atravesado por un estrecho camino de tierra formado por las propias pisadas de los y las berriozartarras, con un caballón al fondo a modo de barrera a la autopista AP-15, en un agradable lugar de paseo.
Con esta obra, no solamente se transformó la imagen visual de la zona más al sur del pueblo, sino que además, como valor añadido, gracias a este espacio de ocio y disfrute se logró conectar las alas este y oeste de Berriozar a través de un plácido sendero fácilmente transitable para las personas de cualquier edad. Cabe recordar que, hasta finales del siglo pasado cuando la urbanización del pueblo se hubo intensificado, acudir desde el parque Ilargi o la plaza Eguzki hasta Zortziko no resultaba tarea fácil, más si cabe empujando silletas o carritos.
No cabe duda que la construcción del paseo Basoa fue todo un acierto puesto que, desde sus primeros días hasta hoy, ha ido consolidándose como uno de los lugares más transitados y cobrando relevancia en cuanto a sus diversos usos se refiere.
SITUACIÓN CÉNTRICA
Desde su privilegiada posición, en sus primeros años se podía contemplar el campo de fútbol de tierra, al oeste del mismo, seguido por la plaza Eguzki, el ambulatorio, el descampado que suponía la hoy en día plaza Euskal Herria, en el cual muchos niños y niñas jugaban con sus bicicletas a ascender y descender velozmente por los montículos de tierra que allí se formaban y, en su extremo este, el barrio de Zortziko. Sin embargo, con el paso de los años, han sido muchos los elementos que se han ido incorporando al paseo.
Previamente a la creación del camino se plantaron los primeros plataneros que hoy en día podemos ver, más tarde se fueron añadiendo la gran variedad de árboles que adornan el paisaje.
Una de los primeras construcciones fue la escuela de música Francisco Casanova, la obra fue iniciada en marzo del 2002 y duró hasta junio de 2003. El auditorio que hoy en día se encuentra junto a ella tuvo que esperar hasta el año 2012, cuando fue inaugurado un 7 de octubre. Desde entonces es algo muy común que, cualquiera que pasee a la altura de la escuela, escuche diversos instrumentos ensayando melodías y canciones que posteriormente amenizarán las fiestas patronales u otro tipo de festividades.
Otro elemento característico del paseo es el monumento a las víctimas del terrorismo “Puerta de la Libertad”. Situado a un costado de la plaza Eguzki, este monumento fue inaugurado el 9 de agosto de 2005 en un acto en el que el grupo Vecinos de Paz quisieron homenajear la figura de Francisco Casanova. A instancia de este mismo grupo, en el año 2009 se llevó a pleno una moción para cambiar el nombre del Paseo Basoa por “Paseo de las víctimas del terrorismo”. Sin embargo, tras la votación de los distintos grupos políticos, se decidió que el paseo mantuviese el nombre por el que hoy se le conoce.


ESPACIO CANINO
Más tarde, en el año 2008, con el fin de disponer de un espacio cerrado para poder tener a los perros sueltos, se construyó el “pipicán” o lugar de esparcimiento canino en el extremo este del paseo. En él, además de las vallas que limitan el terreno, bancos, farolas y papeleras, se instalaron una serie de juegos educativos para el adiestramiento de los canes. Éste, sin duda, es un lugar muy frecuentado y en el que, a horas diversas, es fácil encontrar vecinos y vecinas charlando amistosamente mientras sus mascotas corren, juegan e interactúan.
De hecho, todo el paseo es continuamente transitado por dueños, perros y algún gato con collar. Ya sea por el césped, el camino o por la cima del caballón es habitual encontrarnos a paseantes y paseados, aunque a veces cueste distinguir quién es quién. Cabe recordar, tal y como dictan las ordenanzas municipales, que los perros deben ir siempre atados, excepto cuando se encuentran en los esparcimientos caninos y que, siempre, se han de recoger los excrementos de los mismos.
En el año 2009, el Ayuntamiento quiso dar mayor importancia a los vecinos y vecinas respecto a modificaciones en el pueblo y promovió la primera edición de los presupuestos participativos de la localidad. En esta edición se presentaron 14 propuestas y, entre ellas, la iniciativa de construir un parque intergeneracional en el Paseo Basoa fue la más votada con casi una quinta parte de los apoyos totales.
Por lo tanto, una vez conocida la opinión del pueblo, el Ayuntamiento, en el año 2010, se lanzó a cambiar el parque de madera que hasta entonces se ubicaba a un costado del quiosco de la Plaza Eguzki y modificarlo para adaptar la zona a los requerimientos del parque intergeneracional. Esta denominación responde al espacio de ocio intergeneracional que implica a personas mayores, menores y jóvenes con el objetivo de vincular a los miembros de las generaciones más jóvenes y de más edad en aras del beneficio mutuo, constituyendo un método de promoción del contacto positivo y de reducción de la distancia social intergeneracional. Para ello, por un lado se modificaron los columpios de los más jóvenes, ubicando junto al quiosco la famosa campana o “telaraña” en la que trepan los más osados y osadas y se habilitó un recinto cerrado con arena al otro lado del paseo. Por otro lado, se establecieron diferentes aparatos que conjugan actividades que promocionan la salud y el ejercicio entre las personas más mayores. Entre otras, las bicicletas estáticas, el timón o el esquí de fondo. Además se ubicaron nuevos bancos en la zona y se construyó un campo para jugar a la petanca.
A la vista de cómo se encuentra hoy en día el campo de petanca, parece no haber tenido mucho uso. Sin embargo, en sus inicios sí lo tuvo. De hecho, entre sus momentos de mayor auge encontramos el campeonato de petanca que el Club de Jubilados de Berriozar llevó a cabo en el verano de 2011, el cual ganaron la pareja formada por Francisco Márquez Serrano y Pablo García González.
No obstante, es lícito afirmar que la creación del parque intergeneracional se trata de otro acierto, tal y como auguraron quienes apoyaron la propuesta, puesto que hoy en día se trata de un lugar en común para las personas de distintos rangos de edad; algunos jugando, otros haciendo ejercicio, muchos conversando y, la mayoría, pasando un rato agradable en compañía de familiares, amigos y vecinos de todas las edades.
El mismo año en el que se construyó este parque, en el 2010, también se construyó el circuito de gimnasia de madera ubicado al final del paseo, junto al campo de fútbol. Lugar idóneo para aquellos que, ya sea entrenando a fútbol, running, u otras modalidades deportivas quieran agregar ejercicios de tonificación muscular al aire libre, sin tener que acudir a un gimnasio.
Finalmente, entre los elementos que más destacan en el paseo Basoa o junto a él, encontramos el Gaztegune. Se trata de un edificio diseñado por los arquitectos Javier Esquisabel y Fernando Martínez, finalizado en el año 2015. Un espacio verde, alegre y que desde sus inicios pretende ser una alternativa a las bajeras para los jóvenes, donde además de divertirse con las actividades programadas, pueda inculcárseles la idea de la sostenibilidad.
PASEO CON MUCHA HUELLA
Sin duda, a lo largo del paseo Basoa se aúnan diferentes lugares y elementos que nos describen y cuentan de dónde venimos y hacia dónde vamos como pueblo. Sin embargo, el paseo no es sólo cuanto lo rodea, también todo cuanto ha ocurrido en él.
A estas alturas serán millones las huellas que alberge, bien de los que rutinariamente pasean por él o por las rápidas pisadas de los y las participantes en el Cross Lantzeluze Berriozar que desde hace años tiene tanto la salida como la llegada en el paseo. Miles de ruedas han recorrido el camino, por ocio en sus primeras pedaladas, derrapando en alardes de destreza, para acudir o venir de trabajar o participando en el Día de la Bicicleta. Muchas han sido las hogueras que han prendido a lo largo de los años el día de San Juan y cientos las raciones de calderete que se han servido el último día de fiestas. Incluso, recientemente, el paseo se convirtió en localización de una de las escenas del cortometraje “Vidaloka´L” rodado en Berriozar.
El toro de fuego, conciertos, txoznas, espectáculos de diversa índole, homenajes, herri kirolak, juegos infantiles, actividades para mayores, o simplemente un lugar sereno y apacible donde tomar el sol y relajarse. Todo ello ha sido, es y será el paseo Basoa, el cual, como espectador pasivo, seguirá almacenando nuestras idas y venidas, nuestra cultura y tradiciones, en definitiva nuestra historia.
Finalmente mostrar mi agradecimiento a eguzkiplaza.net por ser, durante tantos años, una fuente inagotable de información acerca de Berriozar.

TEXTO: EGOITZ SÁNCHEZ • FOTOS: PATXI PITILLAS Y EDUARDO GOIKOA


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