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“Si con nosotros los europeos, pueden saltarse la legalidad internacional. Imagínate lo que pueden hacer con el pueblo saharaui”

25 Mar , 2019  

El pasado mes de febrero, tuvo lugar en el salón de plenos del Ayuntamiento de Berriozar, una rueda de prensa de tres activistas navarros explicando la expulsión sufrida recientemente en el Sáhara Occidental, ocupado por Marruecos. Iratxo, Alberto y María Pérez de Larraia son los activistas y hemos hablado con ésta última, para que nos cuente su experiencia.

María ¿cuál era vuestro objetivo con el viaje al Sáhara Occidental?

Nuestro objetivo en el Sáhara Occidental era el conocer la situación que se vive en los territorios ocupados. Una vez que conseguimos entrar, ya era el mantener entrevistas con familiares de presos políticos y con activistas en defensa de los derechos humanos para después, cuando volveríamos, intentar romper el bloqueo informativo que existe sobre este territorio.

¿En qué situación os encontrasteis a la población de esa zona?

En el Sahara Occidental los territorios ocupados por Marruecos, la vida la marca la ocupación militar. Estamos hablando de que, por ejemplo, en El Aaiun, por cada saharaui hay 5 policías marroquíes, la represión es grandísima. Nos hemos encontrado con una población sin derechos. Una población que no tiene ni derechos sociales, que no tiene derecho a la sanidad, no tiene derecho al trabajo y si consigue trabajar, no tiene derechos laborales y luego por supuesto, sin ningún tipo de derecho político. No se puede ejercer ningún movimiento político, ni en defensa de los Derechos Humanos, ni en defensa de los recursos naturales.

¿Cuántos días estuvisteis en los territorios? ¿Cómo fue la expulsión de estos territorios?

Conseguimos estar dentro de la ciudad El Aaiún 4 días. Aunque ya desde el primer día supimos que la policía estaba preguntando a taxistas por 3 personas extranjeras que habían entrado esa noche en la ciudad.

El 28 de enero sobre las 7 u 8 de la tarde salimos con activistas saharauis a tomarnos un café. Estábamos en una terraza y al poco rato nos dimos cuenta de que estaban pasando muchas furgonas a nuestro alrededor y como en cosa de media hora, apareció la policía secreta pidiéndonos los pasaportes. Nos dijeron que les siguiéramos, ellos en ningún momento se identificaron como policías, les seguimos y les preguntamos a dónde íbamos y nos dijeron que les seguiríamos. Entonces Iratxo sacó el teléfono para llamar al consulado y fue cuando  se tiraron sobre él para quitarle el teléfono y nos obligaron a darles nuestros teléfonos y subirnos a un taxi. Les dijimos que teníamos derecho a hacer una llamada al consulado, pero ellos nos dijeron que no.

Nos llevaron a un control policial, en la entrada norte de la ciudad. Allí empezaron a gritarnos que eso no era el Sáhara y que estábamos en Marruecos. Le dieron un puñetazo a Iratxo en la boca del estómago. Alberto y yo fuimos a defenderle y entonces a Alberto le dieron un puñetazo en la tripa y a mí me agarraron del jersey y me tiraron hacia atrás. Luego estuvimos un rato ahí en la en la carretera mientras ellos estaban formateando nuestros teléfonos, viendo nuestras redes sociales, nuestro correo electrónico, nuestros contactos, las fotos, etc.  Y como no encontraron gran cosa, nos empezaron a preguntar qué hacíamos allí, dónde y con quién habíamos estado esos días.

Luego, uno por uno, nos hicieron entrar a una sala, con nuestras mochilas y mientras nos sacaban un montón de fotos y nos hacían preguntas personales, nos amenazaban de muerte haciendo el gesto con el dedo en el cuello y nos preguntaron si teníamos ordenadores o dispositivos digitales. Nos sacaron todas las cosas de la mochila. Uno por uno fuimos saliendo. Una vez que acabaron con los tres, nos pusieron en la carretera separados entre nosotros para que no pudiéramos hablar. Más tarde nos obligaron a otra vez a entrar al control, esta vez nos metieron en una habitación, en la que había armarios metálicos empezaron a golpear los armarios, a hacer un montón de ruido, a hacer fotos y nos seguían amenazando de muerte. Nos volvieron a sacar a la carretera y bajo amenaza nos obligaron a coger un taxi. Cuando nos subimos nos devolvieron los pasaportes y los teléfonos. Entonces vimos que nuestros teléfonos estaban reseteados, ya que nos costó un buen rato arrancar todo y teníamos problemas para tener datos.

Para cuando llamamos a casa ya conocían las noticias de que estábamos siendo expulsadas porque los activistas saharauis ya la habían sacado a la luz.

¿Qué apoyo habéis recibido?

Bueno, aparte de todo a todo el movimiento solidario con el pueblo saharaui en Navarra hemos recibido también apoyos institucionales del Gobierno y el Parlamento de Navarra. Mantuvimos, en el Parlamento de Navarra, una sesión de trabajo. Luego hemos recibido apoyos de ayuntamientos como el de Berriozar, el de Aibar, Sangüesa, la Junta del Valle de Aezkoa y del Ayuntamiento de Burlada.

Texto: Ramón Uriz Balliriain


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