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Testimonios de vecinos

29 Abr , 2020  

Realidad al aire

En tiempo de dificultad, arrimar el hombro no sé si es la solución, pero es un ejemplo.

Cuando la contaminación y la enfermedad te puede, estar solo e impotente, pero ver a alguien que se acerca con cariño que te quiere curar, que no se le ve la cara, pero se le siente el corazón; en ese momento sabes que algo importante está ocurriendo…

Entre urgencias y la tercera general del Hospital Virgen del Camino te llevan por un pasillo, por el cual ya has pasado otras veces, pero esta vez es distinto. Con los trajes más complejos y la ilusión de llegar parece más largo todavía. Al final, llegó. Alguien ha montado una habitación

doble para que podamos estar los dos. Esto no sé si es medicina pero cura… Cura mucho nuestro dolor. Podemos vernos, mirarnos, después de tantos días. Floren ha resistido por valiente, por auxiliar de quirófano de urgencias, por Equiza-Zalba. Gracias.

Alguien mantiene el equilibrio, creo que es la enfermera de zona. Suben dos médicos de la UCI y el médico de urgencias, a pesar del riesgo. Es otro testimonio. ¡Qué valientes sois todos/as! El personal sanitario, también los que limpiáis, hacéis la comida…

Floren está mal, deciden con ella bajar a la UCI como única vía de salida clínica. Pienso que también la más humana. Me da unas notas, también los pendientes y su anillo. Es lo último que recuerdo. Tengo alguna esperanza, sé que no te vas a rendir. Ella sabe a dónde va, está de acuerdo con la decisión. La vida empieza y también se acaba. Es una permanente realidad.

Estoy mejorando mucho gracias a los cuidados. Me pasan al Hotel Iruña, me siguen cuidando con el máximo cariño. Muchas gracias a todos/as. Creo que me han curado y ahora seguiré adelante.

Mariano


PUF, COMO CAMBIAN LOS CUENTOS…

No sé ya los días que llevo encerrado, la verdad que he perdido la cuenta, tampoco sé si me importa, total, tampoco puedes hacer mucho más que ver pasar los días. En la radio comentan que llevamos treinta y tantos días encerrados. La verdad es que mirado así, tampoco me parece tan trágico, la mayoría estamos en casa con la movilidad limitada, esperando a que nos suelten. Hablas con los colegas y amigos por teléfono, por videollamadas, incluso más de lo que hablabas antes, tampoco es tan malo, alguno se queja de estar todo el día en casa: “que ya nos podían dejar salir a correr aunque sea”, “que lo de los niños es una sobrada”, “que necesitan aire”… El mío tiene enfados cada vez más grandes, me imagino que es más difícil para ellos expresar lo que sienten y, así lo expresan. Él lo tiene claro: “prefiero ir a la eskola que trabajar en casa”.

Oyes las noticias y tu opinión la contrastas en casa, (pues ya era hora de que llegasen las mascarillas de China o los respiradores que están ensamblando en Turquía, y me da que, si de esta no espabilamos, no vamos a aprender a dar valor a las cosas que se fabrican aquí, y a pagar el justo precio. Ese fue el principio de todo esto, “es que en esos países sale todo más barato”, sí, si nos ahorramos unos céntimos, contaminamos el planeta en su exportación, pero hemos perdido el control de fabricarlo y de ser los primeros en tener acceso a los materiales…

Pero de repente, un día a la noche te vas a bañar y notas unos escalofríos, extraños, ¿me habrá sentado algo mal? ¿me he pasado con el vermut virtual con los amiguetes?, ¿o igual tengo agujetas de intentar seguir a la vigorexica esa que salía haciendo gimnasia en el portátil? La cosa es, que lo empiezas a pasar mal: sudores por la noche, fiebre por la mañana y las agujetas se han transformado en un malestar general que te duele hasta el pelo. Llamas al centro de salud y aciertas 3 de 5… Ale a una habitación confinado, preferiblemente con cuarto de baño propio, si tienes suerte, si no a desinfectar después de cada uso, lo de ir a por el pan o los paseos hasta el contenedor, olvidado.

Ahora, los comentarios de encerrado en casa, por toda la casa, lo miras como un idiota, y te haces consciente de que puede ser peor, la fiebre puede subir, la falta de aire te puede llegar y puedes terminar confinado en el hospital o en la UCI, así que te planteas que igual no estabas tan mal encerrado en toda la casa y que tampoco estas tan mal, encerrado en una habitación, con baño, ordenador, con alguien que te trae la comida a la puerta (servicio de habitaciones lo llaman en los mejores hoteles) y te chillan si te asomas. Podría ser peor, sí.

A partir de ahora, las noticias de la llegadas de test te importa bastante más, les prestas más atención, sobre todo, cuando te dicen en el Centro de Salud que no hay tests, que todos esos que llegan han sido utilizados para los abuelos y abuelas ingresados y para el personal sanitario. Que ya era hora, que la primera línea de contención de la pandemia, a estas alturas estaría aun sin saber si lo ha pillado, si no lo ha pillado, si lo está contagiando a los y las pacientes, a los y las compañeras, a sus familias al llegar a casa.

Con ello no quiero decir que la esperada suelta no me deje de preocupar, porque hay comercios, que vamos a decir que tienen la suerte de estar abiertos, algunos de ellos vendiendo más o menos. Sin embargo, nos amontonamos dentro de las grandes superficies, un sinsentido. La inmensa mayoría del pequeño comercio y la hostelería permanece cerrada, algunos quedándose con productos que no venderán jamás, otros viendo la imposibilidad de abrir hasta dentro de muchos meses y en espera de unas ayudas que no queda claro cuando se van a cobrar, pero que, si lo sabrías, podrías dejar de estar preocupado y disfrutar del domingo en casa un poco menos nervioso.


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