Berriozar,Cultura,Historia

El viejo reloj de hierro espera una reparación para no tener las horas contadas

7 Feb , 2017  

Se trata de un bien patrimonial de Berriozar que necesita ser arreglado o de lo contrario cualquier día dejará de andar.


A la vuelta de la esquina, en nuestro pueblo Berriozar, tenemos interesantes tesoros patrimoniales que son grandes desconocidos para la mayoría del pueblo, pero que tienen una interesante historia detrás.
Es el caso de la iglesia de San Esteban del Casco Antiguo, que además de su valor histórico por ser un edificio del siglo XII y de su retablo mayor del siglo XVII, alberga en su torre un reloj construido, siguiendo las pautas francesas, con hierro forjado a mano por herreros.
Se trata de un reloj monumental montado sobre banco horizontal y con péndulo ( bala de cañón) con movimiento de maza a golpe de campana. Consta de dos cuerpos, uno de movimiento y otro de sonería que es el que marca las horas y medias.
La campana María (sí, Berriozar también cuenta con una campana María como la de catedral de Santa María de Pamplona, aunque más pequeña) es la que recibe este chocar marcando las horas para el pueblo de Berriozar. Está situada en la parte derecha y su vaso mide 70 cm de altura y 86 de diámetro. La campana de la izquierda está dedicada a San Sebastián con una altura de 69 cm y una anchura de 75 cm. Ambas fueron realizadas por Vidal Erice.
Desde los primeros documentos de los que tenemos constancia que datan de 1883 hasta nuestros días (recopilaciones del historiador Carmelo Urra), se recogen múltiples testimonios de los arreglos necesarios para mantener en funcionamiento este reloj.
Han sido años y años de cuidado y mimo por parte de algunos vecinos y vecinas, todos habitantes del Casco Antiguo como la familia Pozas, Joaquín Urtasun, Pablo Lekumberri, y otros vecinos para conservar y no perder este bien de Berriozar. Así también debemos destacar el esfuerzo y dedicación que le brindan a este reloj otras personas amantes de la cultura y el arte, del patrimonio y de la tradición.
Y es que todos los días, estos vecinos deben darle a la manivela vueltas y vueltas (a cada uno de los dos tornos) para subir las piedras de entre 80 kg y 120 kg hasta el tope de arriba, a fin que funcione con la energía de la fuerza de la gravedad, reteniendo y controlando por medio de engranajes de coronas dentadas, consiguiendo que con ello se marque las horas (un torno) y las medías (el otro).
Muchos oíamos las campanadas de las horas y las medias pero pocos conocíamos el mecanismo y el estado del “viejo reloj”, asi como del esfuerzo que realiza una persona todos los días para darle cuerda o izar las piedras hasta arriba.
Pero este reloj de hierro tiene las horas contadas ya que le hace falta una reparación total, su viejo péndulo con una bola de cañón ya tiene un movimiento irregular, y así, cualquier día dejará de andar.
Según un experto relojero, José Luis Tomás San Román, de la relojería San Cristóbal de Logroño, el viejo reloj de hierro puede perfectamente ser restaurado, pero hay que encontrar la manera de no romper la estética y vistosidad de la máquina, intentando conjugar la protección de este patrimonio cultural con la funcionalidad del siglo XXI.
¡Ojalá consigamos que se logre nuestro empeño de conservar este viejo reloj de hierro, patrimonio y ‘tesoro’ del Berriozar de antaño!

Versos para el viejo reloj

“Viejo reloj de hierro,
muchos oyen tu tocar,
y algunos ni siquiera saben,
que en el campanario de la iglesia estás.
La iglesia de San Esteban alberga en su torre a este reloj,
que marca las medias y horas enteras,
siendo dos campanas testigos de su canción.
La campana María recibe el golpe de tu maza haciendo sonar tu “tic tac”,
que sin los cuidados de algunas almas generosas ya no lo podríamos escuchar,
porque hay que darle cuerda todos los días para que no pares de andar.
Por su labor altruista y llena de sentimiento,
en su empeño de conservar este reloj,
mostramos nuestro agradecimiento
a la familia Pozas, al señor Urtasun , a Pablo Lekumberri y algún vecino más
que a pesar de su esfuerzo y tesón en el anonimato prefieren quedar.
Muchos salen de nuestra tierra buscando belleza en otro lugar,
sin haber visto antes los tesoros de Berriozar.
Animemos a nuestras gentes a visitar este reloj,
y contribuyamos entre todos a salvar esta tradición.”

Momufela

TEXTO: MARIAN BAOS • FOTOS: PATXI PITILLAS


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