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Berriozar apuesta por la educación pública

27 Jun , 2022  

Son muchas las familias de Berriozar que apuestan por dar una educación pública a sus hijas e hijos.

Son muchas las ventajas de este tipo de enseñanza,  y no solo las económicas, ya que la inversión es mínima y todo el mundo puede acceder a ella, sino que es una educación garantizada y protegida por el  Estado y sus aulas suelen contar con mayor diversidad cultural. Además,  ofrece igualdad de oportunidades a todos los estudiantes.

Berriozar cuenta con la Escuela Mendialdea (con los modelos linguisticos A, G y D) y acoge las etapas de Educación Infantil y Educación Primaria. Recientemente ha conmemorado sus 100 años de andadura y, en ella, han estudiado diferentes generaciones de nuestro pueblo y de otras localidades cercanas. Es por ello que Berriozar no podría entenderse sin Mendialdea.

Por su parte, el Instituto de Educación Secundaria, fue inaugurado en 2010 y cuenta con cinco modelos lingüísticos (A, A Plurilingüe, D, G y G Plurilingüe). En este centro se trabaja la atención a la diversidad y ofrece una educación y una formación integrales, garantizando el desarrollo personal y la inserción social y académica del alumnado. “Nuestra realidad es la diversidad de las familias que aquí estudian y el modelo lingüístico tan variado que se ofrece. Intentamos atender todas las necesidades que van surgiendo entre el alumnado del centro”, afirma su directora Leire Arrieta, quien ocupa el cargo desde el curso 2011-2012. “Además, Berriozar es un pueblo con muchísimas cosas positivas, diferentes colectivos trabajamos juntos y es una suerte pertenecer a este centro. Esta claro que la gente de este lugar se preocupa por la educación pública y es algo que funciona”, asegura Arrieta.

Ane Bustice (25/04/1999)

Ane Bustince, nacida en Berriozar el 25 de abril de 1999, nos ha querido hablar de su paso por estos centros: “Le tengo mucho cariño a la escuela de Mendialdea, mis recuerdos de aquella época son muy positivos”, reconoce. “Nuestro primer profesor fue Paco, en la etapa de Infantil, y le guardamos muchísimo cariño. Es una persona que nos ha dejado huella, por algo será”, asegura.

Además de cursar ahí Educación Infantil y Primaria, Ane, que ha terminado ya sus estudios de Magisterio en la Universidad Pública de Navarra, realizó sus primeras prácticas en Mendialdea en su segundo año de carrera. “No me había tocado venir aquí, pero removí todo lo que estaba en mis manos para hacerlas en esta escuela. Al volver me di cuenta de que muchas cosas habían cambiado, aparte de las infraestructuras del edificio también la metodología, pues ahora trabajan con proyectos muy interesantes y enriquecedores que en mi época no se hacían. Estas prácticas me sirvieron para darme realmente cuenta de que era esto lo que yo quería hacer, aunque es algo que he tenido muy claro desde pequeña” .

También guarda bonitos recuerdos de su paso por el Instituto, donde realizó los cuatro cursos de Educación Secundaria Obligatoria. “Al final vas siguiendo con tus amigos de siempre del pueblo, que creo que es una de las grandes ventajas de estudiar en la escuela pública del lugar en el que vives. Yo apuesto totalmente por la educación pública y animaría a la gente de Berriozar a estudiar en ella, aunque también creo que se debería invertir más ”, afirma.

Por último, recalca que en estos primeros años de educación hay que darle mucha importancia a lo vivencial y aprender a desarrollarnos como personas: “Claro que hay que aprender a leer, a sumar y restar o conocer la historia, pero además de lo académico, es una etapa en la que se debe aprender a través de vivencias que sirvan para el día a día. En el caso mío y de mi generación, creo que Mendialdea consiguió esto”, concluye.

Egoitz kabalgante (25/07/2004)

Egoitz Kabalgante (Berriozar, 25 de julio de 2004), también guarda unos buenos recuerdos de su paso por la Escuela de Mendialdea, donde realizó toda la etapa de Infantil y Primaria en el modelo D. “Con los primeros compañeros y compañeras y profesores creas lazos muy bonitos. Yo la verdad que no era buen estudiante, estaba centrado en otras cosas y he cometido algunos errores, pero con el tiempo he aprendido de ellos. No me he sentido integrado, estaba en mi mundo y tenía otros problemas, a veces lo pagaba con compañeros o con el profesorado”, cuenta Egoitz, quien reconoce que estos primeros años de estudiante no fueron sencillos para él.

Tras su etapa en Mendialdea, continuó sus estudios en el Instituto de la localidad hasta 3º de ESO y después, ha realizado un grado de Formación Profesional Básica de Informática de Oficina en el Colegio Técnico de Carlos III de Pamplona. “Estoy muy agradecido al profesorado que se dio cuenta de que yo tenía unas necesidades que ellos no podían cumplir y me aconsejaron sobre la FP, querían que aprendiese y me formase en algo”, explica.

Como Egoitz tenía claro que no había cerrado un ciclo en el instituto, decidió realizar sus prácticas en él desde abril hasta junio de este año. “Decidí volver para cerrar una etapa que no pude cerrar en su momento. Y después de esto me siento muchísimo mejor”, señala. Además, impartió una charla al alumnado del centro para hacerle ver que lo que están haciendo en estos años es por y para ellos. “Una compañera y yo intentamos transmitirles que tienen que estudiar para poder elegir, ya que la vida después de estudiar no es sencilla”.

Sobre la educación recibida en sus primeros años, reconoce que pensaba que “no servía para nada, pero he descubierto que adquirir conocimientos te hace ser una persona culta e inteligente. Creo que en las escuelas e institutos deberían enseñar más a motivarnos. Me parece que cambia muchísimo hacer las cosas por obligación que por que realmente te estén gustando. Ahora lo disfruto, me gusta adquirir conocimiento y soy una persona muy ambiciosa. He cambiado y he pasado de ser una persona muy negativa y que pasaba de todo, a quererlo todo. Como me dijo una vez una profesora de la que me acuerdo mucho, Izaskun Elizari, el conocimiento es poder. Izaskun me marcó mucho en el colegio, era una de las pocas personas que me hacía sonreír”.

Con mucho trabajo y esfuerzo, Egoitz ha conseguido terminar el Grado de Informática de Oficina y tiene pensado cursar un Grado Medio en el Instituto de Cuatrovientos.

Texto: Paula Greño Floristán


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