Berriozar

COVID POR AQUí, COVID POR ALLÁ

22 Jun , 2021  

Se respira aire de libertad. Parece que cada vez estamos más cerca de esa ansiada “normalidad”, dando valor en estos últimos tiempos a cosas tan sencillas como ver los rostros de las personas, abrazar a nuestros seres queridos, juntarnos en diferentes espacios para socializar y celebrar reuniones. Se acerca el verano y con casi todo el mundo inmunizado se empiezan a abrir fronteras y a levantar restricciones. Estábamos cansados de tanta prohibición, de no poder respirar aire puro pero la pesadilla parece que pronto quedará en el recuerdo y en los libros de Historia. Con anterioridad, recogimos testimonios de vecinos y vecinas de Berriozar que estuvieron al frente por su labor profesional con el COVID 19. En esta ocasión queremos dar voz a los jóvenes de Berriozar para que nos cuenten cómo han llevado ellos y ellas este año tan atípico.

Damos paso a nuestros protagonistas.

Iñigo Subiza Iribarren

Educador del Plan Comunitario de Infancia y Juventud de Berriozar, nos ofrece su testimonio acerca de cómo han organizado las actividades del centro juvenil.

Desde luego que ha condicionado nuestro quehacer diario la realidad de la pandemia. De un día para otro la responsabilidad individual y colectiva, nuestro propio cuidado y el de las personas que nos rodean, se ha puesto en el centro.

En ese sentido, nosotras como educadoras, tenemos que decir que los y las jóvenes han respondido y han demostrado una capacidad de adaptación y una resiliencia terriblemente grande.

De ellos y ellas surgió el grupo de ayuda comunitaria que junto al Ayuntamiento, centros educativos y otros colectivos hizo más llevadera la situación de confinamiento. Sobre todo la colaboración y ayuda a personas que viven en situación de vulnerabilidad social.

Todo esto no ocupa titulares en los medios de comunicación como sí lo hacen los botellones y otros actos que si bien son contrarios al cuidado y a la responsabilidad, no son representativos de la mayoría de las personas jóvenes.

Los aforos, las actividades o los horarios han condicionado sobre manera toda la actividad pero han sido respetados desde la lógica de la responsabilidad, el entendimiento y el compartir la norma, y esto es importante. Si ellos y ellas entienden y comparten la norma, la hacen suya y no la viven como una imposición.

Eso favorece sobremanera la convivencia y el bienestar comunitario. Por supuesto que han visto condicionados sus usos y maneras de relacionarse, tanto como el resto de la población. Lo han suplido con las redes sociales y ahora conforme se van relajando las medidas van encontrándose en los sitios que un día ocuparon con esta experiencia en sus mochilas.

A día de hoy, en lo que se refiere a las actividades de ocio y tiempo libre, nos vamos adaptando y buscando alternativas: actividades de día, al aire libre, en espacios abiertos,…

De campamentos de varios días que realizábamos, y que los y las jóvenes esperan con deseo, consideramos desde la prudencia que de cara a agosto o septiembre las condiciones van a ser más favorables (vacunas, la inmunidad de rebaño…). Por eso tenemos planteado un campamento itinerante para los primeros días de septiembre en los que realizaremos la GR225 (Fuga de Ezkaba) y del que próximamente daremos más información.

Imanol Goñi, 18 años

Covid por aquí… Covid por allá… creo que todos estamos de acuerdo en que esta palabra ha sido una de las más mencionadas en todo el mundo durante este último año.

En mi caso, he tenido mucha suerte en el sentido de tener familiares o amigos contagiados, puesto que solo ha habido unos pocos casos y sin síntomas graves, por lo que estoy muy contento.

Por otro lado, aunque ahora lo tengamos “normalizado” y mucho mas controlado, al principio no me esperaba que acabaríamos actuando y viviendo como en un verdadero apocalipsis zombi. Calles y ciudades completamente vacías, la gente con mascarilla y con desinfectantes, comprando como loca… En fin, creo que no soy el único al que esto le sorprendió. Dejando lo malo a un lado, también noté una colaboración general asombrosa. Con esto me refiero al apoyo que nos hemos dado entre todos y todas para seguir adelante. Por ejemplo, esa temporada que anduvimos aplaudiendo desde las ventanas animando y agradeciendo el trabajo de los médicos y trabajadores de la administración. Y no solo a ellos, yo personalmente me animaba un montón el ver al resto de personas saliendo todos los días al balcón para aplaudir todos juntos. Fue una experiencia que sin duda no se me va a olvidar, entre muchas otras.

También quiero hacer mención a las clases on-line y sinceramente, espero no tener que vivir esa experiencia de nuevo. Entre que no entendíamos a los profesores cuando daban las lecciones y tuvimos dificultades para consultar nuestras dudas, no se me quedó muy buen sabor de boca. Por otra parte, he tenido mucho tiempo para estar en casa y eso me ha ayudado a aprender y estudiar distintas cosas por mi cuenta. Por ejemplo, he aprendido un poco de programación y desarrollo web, he tenido tiempo para leer varios libros, hacer ejercicio en casa, escuchar música, hacer video llamadas con la familia y amigos… A su vez, he echado de menos el poder quedar con los amigos hasta la hora que quisiera, abrazar a mis familiares, poder salir de la provincia para visitar nuevos sitios y poder conocer lugares nuevos o celebrar los cumpleaños como es debido y no por video llamadas. Seguro que se me escapa algún detalle pero esas son las cosas que quería destacar.

En conclusión, este virus me ha enseñado un montón de cosas, tanto buenas como no tanto, pero si es verdad que todo lo que nos ocurre en la vida son experiencias y queramos o no, nos toca vivirlas y tenemos que adaptarnos y aprender a seguir adelante, por difícil que sea la situación.

Nora Sobejano, 24 años

Para mí, la pandemia ha supuesto frustración a la hora de socializar en el tiempo libre, con mi cuadrilla y entorno, ya que somos un grupo grande y nos ha limitado mucho a la hora de quedar y reunirnos debido al aforo, planes que no se podían hacer, el toque de queda… La verdad que nos ha tocado sacar un poco la parte creativa y reinventarnos a la hora de realizar planes. También hemos aprovechado para movernos por Navarra y descubrir lugares que no conocíamos.

Ha habido momentos en los que he sentido mucha pena por no poder reunirnos con la familia, ya que la mía vive fuera de Navarra y llevamos sin vernos desde febrero, antes de que empezara el confinamiento. Por ejemplo, este año hemos tenido un nuevo miembro en la familia y es algo que nos hace muchísima ilusión pero todavía no hemos podido conocerle en persona debido al cierre de fronteras de comunidades.

A nivel personal, sí que agradezco que he tenido mucho tiempo para estudiar, seguir aprendiendo euskera, también para ver muchísimas películas y series, leer, nadar… y dedicarme tiempo para mí, que muchas veces olvidamos esa parte tan importante de mirarnos a nosotras mismas y parar un poco para poder continuar.

 

Enseñanzas y aprendizajes, este virus nos ha dejado muchas cosas que recordaremos siempre y, como apuntábamos en el anterior reportaje, cada vez estamos más cerca de volver a ver el sol brillar.

Muchos ánimos a todos que este virus desaparecerá. Choquemos nuestros codos y el sol de nuevo brillará.

Texto: Marian Baos Ania (Momufela) · Fotografías: Patxi Pitillas


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