Berriozar,Cultura

FICBE 2014

10 Nov , 2014  

Una edición diferente marcada por los encuentros con mujeres cineastas

Este año no se ha celebrado el concurso de cortometrajes

En nuestra localidad se ha vuelto a hablar de cine. Ha sido durante 4 días (entre el 22 y el 25 del pasado mes de octubre) en los que el público asistente a las diferentes sesiones programadas en la edición del FICBE de este año ha sido partícipe de las experiencias e inquietudes de diferentes personalidades relacionadas con el cine navarro.

Como ya explicamos en nuestra anterior revista, y por primera vez desde que naciera este festival, no se ha podido celebrar la fase competitiva debido en gran parte a la reducción de recursos del área de cultura del Gobierno de Navarra y a la desaparición del INAAC. Los organizadores del FICBE solamente han contado con la aportación del Ayuntamiento de Berriozar, al que agradecen su compromiso con la cultura en general y con este festival en particular.

En su lugar, se han proyectado películas de autores  y autoras navarros y el público asistente, tras el visionado, ha podido intercambiar y compartir con estos directores su visión del cine, generando un diálogo participativo y conociendo de primera mano sus experiencias e inquietudes en este mundo.

Desde la organización del festival señalan que “en esta edición se ha diseñado una programación especial, equilibrada, con trabajos en castellano y en euskera, con diferentes temáticas (unas universales, otras generales como la crisis o la explotación inmobiliaria, otras locales…). En todas ellas, las mujeres han tenido  mucha presencia, tanto fuera de la pantalla, como directoras, como dentro de ella (claros ejemplos los de Minerita o Virgen Negra)”.

Sin duda, ésta edición ha sido más cualitativa, más cinéfila, más difícil de llegar a todo el mundo pero más cercana a las personas que disfrutan, desmenuzan y se inquietan ante el cine actual.

Un contacto directo y personal

Con una media de asistencia de 90 personas (más de 350 a lo largo de los 4 días), la primera de las sesiones, que tuvo lugar el miércoles 22 de octubre, incluyó el visionado de los cortometrajes premiados en años anteriores, con la finalidad de no generar un cambio muy brusco en relación con ediciones pasadas. Así, se proyectaron un total de 9 cortos correspondientes a los ganadores en las ediciones de 2011, 2012 y 2013,  pudiendo contrastar el nivel de los trabajos ganadores.

El jueves día 22 fue el turno de Asier eta biok, documental basado en la relación de amistad entre dos amigos de la infancia, Asier y Aitor, y la encarcelación del primero de ellos por su pertenencia a ETA. Amaia Merino, co-directora del documental, y Ainhoa Andraka, productora, participaron en el posterior encuentro en el que los asistentes pudieron comprobar el esfuerzo realizado para conseguir recursos para poder hacer la película y la gran acogida de este trabajo en Euskal Herria e incluso fuera de nuestras fronteras.

En la tarde del viernes, el público asistente disfrutó con dos de los últimos trabajos del director navarro Raúl de la Fuente, Minerita y Virgen Negra. Aunque Raúl no pudo estar presente, quiso compartir con los vecinos de Berriozar el busto del Goya conseguido en la edición de este año donde su trabajo Minerita fue galardonado como mejor cortometraje documental. Estos dos documentales proyectados muestran aspectos cotidianos de las mujeres bolivianas en el primer caso y africanas en el segundo, enfrentándose a la dura realidad de su día a día.

En esta sesión sí que estuvieron presentes tres mujeres responsables de la película Blue Lips, codirigida por seis directores y directoras de diferentes países cuyo encuentro se genera en nuestra fiesta más universal, los Sanfermines. A partir del día 7 de noviembre esta película  estará presente en los cines, como recordó su productora Maitena Muruzabal tras la visualización del trailer.

Mercado de futuros, de la documentalista Merche Álvarez, puso el broche final a esta edición el pasado sábado, 25 de octubre. Los asistentes a la proyección del film compartieron con Álvarez sus reflexiones sobre el cine y su particular visión de cómo realizar un buen documental, teniendo presente la búsqueda de las emociones verdaderas y poniendo en primer lugar el valor de la memoria.

La edición finalizó con una performance realizada en directo con arena y proyectada sobre la gran pantalla por el dibujante y creativo Txema Esteban.

Además, durante estos días han acompañado a esta nueva edición del festival varias exposiciones fotográficas y una exposición de los carteles anunciadores del FICBE desde su inicio en 2008.

Volver a los orígenes del FICBE

“Constatamos que la población de Berriozar disfruta mayormente de la posibilidad de participar, de votar, de elegir los cortometrajes más interesantes. Disfruta de la visión de trabajos diversos, de lugares muy diferentes, de concepciones múltiples”, señala Josu Bayo, director del festival.

Así, y desde este momento, los organizadores trabajan  para conseguir los recursos necesarios con el objetivo de poder realizar el próximo año una edición de concurso, donde los cortometrajes vuelvan a su protagonismo, donde volver a pedir a la población su participación activa en la elección de un premio o donde poder disfrutar de trabajos venidos de diferentes países con diversas temáticas.

“Comenzamos ya a buscar los recursos necesarios para volver a nuestra senda natural: los cortometrajes, venidos de todo el mundo, de diferentes facturas, capaces de sorprendernos por su hechura, por el abordaje de las temáticas o por sus estéticas. Queremos volver a posibilitar el concurso, la participación de los y las espectadoras y hacer de Berriozar durante esos días un pueblo de cine”, concluyen desde la organización.


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