Berriozar,Cultura

La larga espera mereció la pena

16 Ene , 2015  

LEI JINGXIN UNANUE LUENA, QUE CUMPLIRÁ CUATRO AÑOS EL 19 DE JUNIO, LLEGÓ A BERRIOZAR EN ENERO DE 2014


Han tenido que pasar más de ocho años para que Mikel Unanue y Rosa Luena hayan hecho realidad su sueño de ser padres. El 25 de este mes de enero será especial para ellos, ya que se cumple un año de la llegada de Lei a sus vidas.

Rosa, se sabe que traer a un niño de China es un proceso largo y costoso, pero ¿pensabais que lo sería tanto?
No, claro que no. En el momento que empezamos con todo esto, los plazos eran de 9 a 12 meses. Sabíamos que se retrasaría, pero no que serían más de ocho años. Al principio nos lo tomamos con calma y con paciencia, pero al ver que se atrasaba tanto llegas a desesperarte un poco y al final lo aceptas con resignación.
¿Tuvisteis algún problema entonces con los requisitos a cumplir?
No, ningún problema. Son muchísimos papeles y cuestionarios que hay que rellenar y presentar, te preguntan de todo lo que te puedas imaginar, desde antecedentes penales, estado de salud, estudios…
Recibimos la idoneidad el Gobierno de Navarra enseguida y vinieron a nuestra casa para estudiar el entorno material y familiar. El tiempo fue pasando y tuvimos que renovar hasta dos veces ese certificado de idoneidad.
Y por fin viajasteis a China a por la niña. ¿Cómo fue el momento de verla por primera vez?
Buf, muy emocionante, te puedes imaginar… Nos llevaron a un centro de adopción chino y es ahí donde se hacen luego todos los papeles para terminar la adopción. A la vez que nosotros había muchos norteamericanos y varias parejas de españoles, todos esperando. Sacaron a las niñas todas vestidas iguales, ordenadas en filas, y enseguida la reconocimos (por la foto que nos habían mandado). Fue muy emocionante, todo el mundo lloraba y no puedes ir a cogerla hasta que ellos te dicen.
¿Qué edad tenía Lei cuando os la dieron?
Ella tenía 2 años y medio.
¿Y por qué no una más pequeña?
Tuvimos que renovar dos veces el certificado de idoneidad y por otro lado, no puedes llevarte más de 45 años de edad con tu hija. Nosotros estábamos al límite de esa diferencia cuando renovamos por segunda vez el expediente pero nos mantuvieron de 0 a 3 años. A mí hasta 4 años no me importaba, la verdad.
¿Cómo fueron vuestros primeros días con ella en China?
Estuvimos en Cantón (que es donde la recogimos) 15 días. Ella era de un pueblecito rural que nos hubiera gustado conocer, pero estaba a más de 4 horas en autobús, los accesos muy malos y no nos pusieron muchas facilidades para viajar hasta su pueblo, así que nos quedamos con las ganas de conocerlo. Pero nos dio tiempo para visitar otros lugares y conocer más de la cultura china. Al mismo tiempo que nosotros viajaron otras parejas con las que hicimos amistad (unos de Pamplona, otros de Bilbao y otros andaluces), y quedábamos mucho con ellos y sus hijas chinas para hacer cosas juntos. Hoy en día somos amigos y mantenemos una relación muy especial.
Con Lei, al principio fue un poco duro: lloraba mucho, dormía bastante mal… pero la verdad que le duró pocos días. Luego ya se abrió y es una niña como cualquier otra.
¿Qué os llamó la atención de ese país? ¿Qué anécdotas recordáis?
China nos gustó mucho, y lo cierto es que hay que conocer ese país para entender muchas cosas.
Los chinos son amables, siempre con una sonrisa, y muy ordenados. A pesar de la cantidad de gente que hay, vas paseando por la calle y apenas te rozas con ellos.
Cuando estuvimos nosotros, quedaban solamente unos días para la celebración del año nuevo chino, que es a finales de enero. Nos tocó ver colas y colas de población que viajaba a sus pueblos o a visitar a sus familiares, y era como las películas del holocausto, todos ordenados, esperando en las estaciones de tren o autobús sentados encima de las maletas.
Tampoco te roban, está penado con cárcel.
También nos llamó la atención que se han vuelto más consumistas y que visten más occidentalizados. Está subiendo el nivel de vida y van avanzando en muchos aspectos. Leí en un artículo que se está produciendo mucha adopción nacional, algo que antes no sucedía.
¿Y la llegada con Lei a Berriozar cómo fue?
Se adaptó bien pero los primeros días se agobiaba de tanta gente que quería conocerla. Decía: “Etxera” (a casa), y vimos que prefería estar tranquila con nosotros pero se fue abriendo poco a poco. Comía de todo y algo curioso, es que se solía guardar alguna cosa en la mano porque creemos que ella no sabía cuándo volvería a comer.
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¿Le habláis algo de su país? ¿Sabe que es de China?
Sí, desde el primer momento. Si le preguntas que a dónde fueron sus aitas a buscarla, ella responde que a China. Cuando tenga 8 o 9 años nos gustaría volver allí con ella, que conozca sus orígenes pero siendo consciente, ahora todavía no se entera mucho. También hemos pensado, para más adelante, que aprenda chino, ya que suelen decir que para ellos resulta más fácil. Ahora está estudiando el modelo D así que poco a poco.
¿Os gustaría adoptar a otra niña?
Por gustarnos, claro que sí, pero yo tengo 49 años, y Mikel 50. Y, aunque yo me veo joven, me llevaría muchos años de diferencia….
Dicen que teniendo uno, traer al segundo es más fácil, pero aún así suelen ser plazos largos… Tendríamos que ir por vía verde (niños con necesidades especiales, que requieren cuidados o tratamientos médicos), pero da un poco de miedo.
Me da mucha pena, pero no tenemos pensado ir a por un segundo.

TEXTO: PAULA GREÑO • FOTOS: PATXI PITILLAS


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