Cultura

“Para alcanzar los sueños hay que luchar, sacar fuerza, superación y tener la actitud adecuada”

22 Oct , 2021  

Bea Ciprián presentó el pasado 1 de octubre su libro “La fórmula de la vida. Cómo amarte a pesar de no ser madre” en el Kulturgune de Berriozar. Una obra en la que la autora describe una historia de superación en torno a la maternidad que no pudo lograr, pero que gracias a este libro ha conseguido una herramienta para ayudar a otras mujeres que estén en su misma situación.

¿Por qué decidiste escribir el libro?

La idea surgió porque estaba haciendo entonces un curso de registros acásicos y al terminarlo me pregunté qué don tenía yo, porque siempre veía habilidades en los demás, pero no la mía.  Siempre me había gustado escribir, pero lo hacía para mí, para soltar, contar mis emociones, etc. Entonces dije, “me encanta la escritura, puedo invertir hasta tres horas porque estoy a gusto”. Y justo al día siguiente me salió un anuncio de sobre un curso que se titulaba “Tu primer libro”. Y yo que soy muy de señales, llamé a la chica y me apunté.

Supongo que contarías con material escrito previamente.

Sí, tengo un montón de cosas escritas. Pero entré al curso sin idea de qué iba a escribir, el tema surgió en las clases que hacíamos grupales. Era consciente de que tenía mucho que contar, pero tenía dudas de si sería interesante para las demás. En el curso les conté mi historia, y los y las compañeras enseguida me dijeron que era un tema tabú, muy actual y que seguro que había mujeres que están en mí mismo lugar.

¿Te resultó muy duro escribir sobre este tema?

Al principio fue muy doloroso, lloré muchísimo porque era recordar otra vez todo lo que había pasado, pero a la vez era como alivio porque me estaba dando cuenta de tomas de conciencia que no había hecho en el pasado. Entonces fue como entender por qué había actuado así, por qué esa necesidad de ser madre… Hay una frase que me gusta mucho que es que “me estaba enfocando en dar vida, cuando estaba quitando la mía propia”. Es un poco irónico. Luego también cómo he enlazado desde el origen hace veinte años que desee ser madre, y como hasta los 40 años he continuado con ese dolor.

Son muchos años persiguiendo un sueño.

Sí, para mí se convirtió en una obsesión. Entré en bucle de dolor y sufrimiento. Pero no era consciente de ese dolor, estaba dispuesta a hacer lo que fuera, en mi libro digo “si me llegan a decir que hiciera el pino media hora todos los días para poder quedarme embarazada, lo hubiera hecho”. Estaba dispuesta a hacer lo que fuera para quedarme embarazada. Y eso me llevó a sufrir capítulos en las relaciones de parejas duros, simplemente, cuando me quedaba soltera, era buscar esa pieza para poder lograr mi sueño.

¿Crees que la sociedad ejerce cierta presión en el tema de la maternidad?

Sí, creo que la propia sociedad marca un ritmo que puede ser tener pareja, comprarse un piso, te casas y tienes hijos. Y luego además están las típicas preguntas como que si con 32 años no tienes hijos “se te está pasando el arroz”, etc. Eran preguntas que me dolían mucho, aunque soy consciente de que la gente no lo hacía con intención de hacerme daño. Pero estamos acostumbrados a que si no has tenido hijos pasado un tiempo hay algún problema.

¿Y hablar de estos problemas sigue siendo tabú hoy en día?

Yo creo que sí, porque he seguido a otras chicas en redes sociales para saber cómo se sentían y todas comentaban lo mismo, que se sentían solas y que al final te sientes como un bicho raro. Como alrededor ves que todo el mundo se va quedando embarazado y va teniendo hijos, dices “¿qué pasa que soy la única que tiene este problema?”. Entonces al no hablarlo te sientes sola, y es como en una enfermedad, si conoces a alguien que lo está pasando igual que tú, te entiende y eso te alivia. Y luego también están los comentarios como que “yo tengo una amiga que intentaba ser madre, y al final se relajó, y se quedó”. Todo ello era muy doloroso.

Volvamos al libro, ¿en qué te ha ayudado?

Me ha ayudado en saber cuáles son mis creencias y también a conocer mis miedos. Tenía mucho miedo a quedarme sola. Y para mí la escritura es la herramienta terapéutica más fácil, que además podemos acceder todas las personas, solo necesitas papel y boli.

Supongo que serás una gran lectora…

No tanto. He leído, pero no para decir que soy una devora libros. Me encantan los libros, compro libros, pero como vamos corriendo por la vida nunca saco tiempo para leer.

¿A quién va dirigido el libro?

Va dirigido a esas mujeres que están camino a la maternidad y hay que entender que hay mujeres que no lo tienen fácil y hay que quitar muchas piedras del camino para llegar hasta allí. Al principio cuando lo escribí pensaba que estaba dirigido a las mujeres, pero al final vi que puede estar enfocado a cualquier persona que tenga un sueño y no lo consiga. Porque, al final, el no conseguir tu sueño te lleva al dolor, al sufrimiento, a la frustración, a la culpabilidad, etc.

¿Qué acogida ha tenido el libro?

La verdad que los testimonios que me han enviado y las críticas están siendo muy buenas. Hace poco me llegó un testimonio de una chica de la Asociación Saray, porque yo también sufrí un cáncer de mama a los 38 años, y me dijo que le había ayudado un montón el libro, porque también tiene ejercicios a través de preguntas, ejercicios de la fórmula de la vida, y cómo hacerlos en el día a día. Solo el ver que el libro ayuda a la gente me vale.

¿Y cuál es la fórmula de la vida?

Surgió la idea cuando terminé el tratamiento del tumor y me hice una pregunta: ¿para mí qué ha sido todo esto del tratamiento? En el libro le he dedicado un capítulo al tumor, me refiero a él como el inquilino porque, aunque ha sido muy duro, para mí fue vida. Entonces lo vi claro: una F y una S que todo ello multiplicado por A crean la fórmula de la vida. Y me di cuenta de que esas tres palabras habían regido toda mi vida en muchas áreas, habían sido mi gps. Pero tuvo que pasarme un tumor para darme cuenta de ello.

¿En qué te ha cambiado el tumor?

Yo creo que mi tumor vino porque mi cuerpo estaba gritándome. Yo me hice 7 tratamientos seguidos y le estaba tratando mal al cuerpo. Y entiendo que fue como una llamada de atención de mi cuerpo. Cuando me lo diagnosticaron siempre decía “me ha jodido la vida”, y lo decía porque justo tenía ya cita en una clínica de aquí de donación de óvulos, tenía el dinero ahorrado y llegó el tumor. Al principio lo pasé muy mal, solo repetía que me iba a morir. Y tuve semanas de mucho bajón, pero hasta que un día dije: “tienes dos opciones: curar la enfermedad o caer en una depresión. Y entonces vas a tener dos problemas: la enfermedad y la depresión”.  Y dije: “tira para adelante”. Hay que luchar, sacar fuerza, superación y tener la actitud adecuada para el proceso.

Y una vez que sabes cuál es la fórmula y la aplicas, ¿en qué fase estás ahora?

Una vez pasados los tratamientos me dijeron que me volvería la regla y estaba enfocada en eso porque si volvía a tener la regla quería decir que mi mente veía otra oportunidad para ser madre. Me vino, me puse super contenta porque era mi último cartucho, pero me daba igual. Y a los tres meses ya no me volvió, y me dijeron que estaba en la premenopausia. Ahí sí que fue el final. Le llamé a mi pareja y él se sorprendió porque pensaba que después de todo ya lo había superado. Pero bueno, al final con esto tuve que resignarme. Y luego vino el libro.

Pero ahora con el libro tienes una buena herramienta para hacer frente a esas situaciones, ¿no?

Sí, es súper importante aceptar la vida como nos viene. Si aceptas las cosas como vienen, vas a ser más feliz, vas a encontrar más ilusiones para cumplir, porque si lo aceptas, eso te sana. Lo que ocurre que el camino hasta que lo aceptas suele ser doloroso. Este proceso me ha llevado a formarme como coach y ahora trabajo ayudando a mujeres que se encuentran en el proceso de ser madre.

¿La gente le tiene miedo a hablar de estos temas?

Tenemos miedo a exponernos y abrirnos al mundo. Cuando escribía el libro los amigos me decían si no me importaba que leyera todo el mundo mis intimidades, pero lo tengo claro, si ayudo a otras personas, no me importa.

Texto: Itziar Perez Bueno · Foto: Iñaki Vergara Pérez


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