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Un siglo de escuela en Berriozar

26 Abr , 2022  

La escuela pública de nuestra localidad ha celebrado sus cien años de andadura.

Fue en 1921 cuando echó a andar la primera escuela de la localidad, diseñada por el arquitecto Serapio Esparza y con un coste de 18.000 pesetas. Con motivo de este centenario, el Ayuntamiento, por medio de la Comisión  de Memoria Histórica, organizó un ciclo el pasado mes de marzo con una mesa redonda, una charla y un documental repasando la historia de la escuela durante estos cien años.

El periodista Unai Yoldi fue el moderador de la mesa redonda que se celebró en el Kulturgune y que se llenó de un público con ganas de revivir aquella época de sus años de estudiantes.

Imelda Arlegui, de 70 años, fue una de las personas que participó en el acto y echando la vista atrás en el tiempo fue recordando sus años de alumna en esta primera escuela, donde estudiaban niños y niñas de entre 6 y 12 años. “Julio Alconero era el maestro, Don Julio se le llamaba. Recuerdo su postura, con las manos siempre detrás de la espalda. Solo había un aula, muy grande, y dos filas con pupitres dobles, cada uno con un agujero para el tintero. Y en el centro, la estufa de leña aunque todos mis recuerdos de aquella época son borrosos”.

“Aprendíamos a través de canciones, poesías o cuentos, y leíamos mucho en voz alta”, señaló Imelda. Y algo que no se le olvida: “El martes de carnaval, por la tarde, los chicos tenían fiesta y las chicas teníamos que asistir a clase”.

En aquella época, Berriozar tan solo contaba con 175 habitantes. Y ya en los años 60, con la llegada de muchos inmigrantes sobre todo del sur del Estado (Andalucía y Extremadura principalmente), la población supera los 3.000 habitantes. La escuela se queda pequeña y no hay otras infraestructuras escolares, por lo que se tienen que habilitar aulas en bajeras de la localidad para poder impartir clases.

Bajeras en los 70

En 1972 esa primera escuela desaparece como tal y en la calle San Agustín, en la Avenida de Berriozar, en la calle Kaleberri y en el Zortziko se habilitan bajeras para acoger a niños y niñas de la localidad. Una de estas alumnas fue Ramo Barrena, de 54 años, que fue otra de las participantes en la mesa redonda y compartió su experiencia con todos los asistentes.

“Yo empecé con 5 años en la bajera de San Agustín. Tengo buen recuerdo de esa instalación, había una planta baja y un primer piso. La Señorita Pepita era nuestra maestra, y estaríamos alrededor de 30 o 40 niños y niñas. Teníamos cuadernillos Rubio y un libro de Senda, me acuerdo muy bien. Para leer, nos medían la velocidad y en cuanto a los números, íbamos cantando las tablas de multiplicar que estaban escritas en la pizarra”, fue recordando Ramo. “Al mediodía echábamos una microsiesta y después nos daban leche. Alguna vez era leche de fresa, me gustaba mucho”, contó.

Y como curiosidad, señaló que los sábados a las mañanas podía asistir a clase quien quisiera, ya que era algo voluntario.

Pepita Martínez, Clara Alzueta y Txaro Zabaleta fueron las maestras en aquellas bajeras, y Martín San Martín, maestro y director.

1975, inauguración de Mendialdea

En este año se construyó el segundo centro escolar más grande de Navarra, detrás del de Estella. Hablamos ya de la escuela Mendialdea, con una capacidad para más de 1.200 escolares. “En ese momento fue algo muy innovador, tanto por el diseño exterior del edificio como por todas las dotaciones interiores: aulas muy amplias para aprovechar al máximo la luz, gimnasio, biblioteca, aulas de idiomas, salón de actos, oficina para dirección…”cuenta Xabi Lasa, quien dirige la Comisión de la Memoria Histórica.

“Poco antes,- continúa Lasa, – en 1970, se había aprovado la Ley General de Educación, que es la que instaura el modelo de la EGB, el modelo que hemos vivido hasta 1990, que es cuando entra la LOGSE y cambia el sistema. Berriozar se convierte en cabecera de comarca escolar y empiezan a venir todos los chavales de la antigua Cendea de Ansoáin (salvo los de los Concejos de Ansoáin y de Artica), además de los de Juslapeña y muchos de la Cendea de Iza”.

Ya con la actual escuela de Mendialdea en marcha y con los primeros alumnos y alumnas en sus aulas, un grupo de padres y madres vio la necesidad de impartir  la enseñanza también en euskera en el centro y a partir de 1984 pasa a convertirse en escuela bilingüe, con dos direcciones y dos APYMAS diferentes.

“Los comienzos no fueron fáciles y además eran tiempos políticos muy tensos en esa época”, afirmó Biki Azkarate, otra de las participantes en la mesa redonda. “Queríamos que el euskera se aprendiera, pero no había locales ni dinero. Se le planteó al cura del pueblo que nos dejara el local de la iglesia y así se empezó. Después, nos cedieron una de las aulas del Parvulario y tras permanecer allí dos o tres cursos, empieza a establecerse y a funcionar el modelo D”.

La última de las ponentes, Izaskun Andueza (24 años), habló de sus comienzos en Mendialdea. “Cuando yo empecé , principios de los años 2000, había muchísimos alumnos.  Eran unas instalaciones enormes, con el monte al lado, en plena naturaleza, pero con falta de espacio para acoger a tanto estudiante. Recuerdo que tuvieron que habilitarse algunos módulos”, explicó.

Izaskun terminó sus estudios en Berriozar para estudiar Magisterio y años después vuelve a su escuela como profesora. “Pude realizar aquí las prácticas, para mi fue una suerte enorme y un privilegio volver al colegio desde el otro lado”, señaló.

En 2010 Berriozar construye el instituto para que, tras terminar la enseñanza hasta Sexto de Primaria, se continúen los estudios de ESO y Bachiller en él.

“Desde 1995, cuando se implanta la Educación Secundaria Obligatoria (ESO),  van a estar compartiendo centro con Mendialdea y la segunda planta del centro se dedica a instituto. La saturación de alumnos hace inviable continuar así por lo que fue necesario su construcción”, explica Xabi Lasa.

Además de esta mesa redonda en la que se repasó la evolución de la escuela pública, Txaro Etxetxipia, profesora jubilada del modelo D , impartió una charla sobre las distintas etapas educativas en estos cien años y se cerró el ciclo con la proyección de un documental realizado por los ex alumnos de Mendialdea  Asier Iriarte, Ekiñe Aizkorbe (licenciados en Comunicación Audiovisual) y  el periodista Unai Yoldi. El documental, en el que se recogen testimonios de antiguos alumnos y profesores del centro escolar, tuvo una gran acogida y está previsto que se proyecte en otras ocasiones.

Para terminar, desde el Ayuntamiento señalan que “para nosotros y para todo el pueblo de Berriozar, poner en valor lo que ha sido su Escuela Pública es fundamental. Hoy quien no estudia en la escuela pública o no la conoce, se pierde mucho de lo que significa ser vecina o vecino de Berriozar, y de conocer y estar integrado en este pueblo. Queremos aprovechar para poner en valor la escuela, y reforzar su papel”, concluyen.


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