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Una mirada diferente

13 Ene , 2022  

La exposición invitaba a ponerse las gafas de la inclusión social para observar las diferentes realidades sociales de nuestra Comunidad

Durante el pasado mes  de diciembre, la sala  Kulturgune del  Ayuntamiento acogió una  exposición del fotoperiodista  navarro Unai Beroiz titulada  “Una mirada diferente”, organizada por la  Red Navarra de lucha  contra la pobreza y  la exclusión social.

La exposición la componían 14 fotografías tomadas por el fotógrafo navarro Unai Beroiz y en ellas se mostraban diferentes miradas de personas cercanas a nosotros (todas ellas residentes en la Comunidad foral) que sufren pobreza o exclusión social.

El objetivo de la muestra, como señalan desde la Red Navarra de lucha contra la pobreza, era “mostrar una realidad de personas muy cercanas a nosotros y ponerse las gafas de la inclusión sin prejuicios y empatizar con ellas”.

Así, las fotografías mostraban diferentes historias de vecinas y vecinos navarras y navarros tomadas durante 2020 y 2021 que sufrieron o sufren pobreza social, discriminación racial, salud mental, explotación sexual o adicción al juego, pero que han luchado contra estas desigualdades con dignidad.

“La pobreza no es sólo económica sino que hay muchas y muy diversas realidades de pobreza de otros tipos”, explican desde la Red. Estas fotografías se han expuesto también en diferentes puntos de la geografía navarra (el Parlamento de Navarra las acogió por primera vez), y en ellas el espectador se acerca a 14 historias que recogen diferentes situaciones de exclusión. 

La idea nació de la Red y Unai Beroiz aceptó sin pensarlo: “Espero que estas imágenes estén sirviendo para no juzgar a la ligera, que es algo que hacemos muchas veces, y que el público que haya visitado la exposición se acerque a todas estas realidades y empatice con sus protagonistas”, explica su autor.

Al mismo tiempo, se muestra muy agradecido con todos los protagonistas que aparecen en las fotografías. “Creo que es gente muy valiente que se ha atrevido a dar la cara porque no es algo fácil y tiene que costar hablar de tus problemas y que los demás los conozcan”, afirma.

Así, por ejemplo, en una de las imágenes se puede conocer a Raúl, que le tocó pronto salir de su hogar y alejarse de su madre debido a un accidente. Pronto cayó en adicciones a sustancias tóxicas que le provocaron un brote del que pudo recuperarse y conseguir una habitación propia gracias al acompañamiento de profesionales de Fundación Xilema.

También podemos ver el rostro de Manuel, que con 18 años comenzó a coquetear con las máquinas tragaperras junto a un amigo. Ahora lleva más de dos años sin tocar una máquina pero estuvo escondiendo su adicción al juego a todo su entorno durante veinte años, lo que le llevó a tener problemas económicos y afectivos. La Asociación Aralar le ayudó a reconstruirse y en ellos encontró comprensión y afecto.

Traperos de Emaús y Asociación Lantxotegi

La Red Navarra de Lucha contra la pobreza y la exclusión social se creó en 1994 y está formada por entidades muy diversas que luchan contra la exclusión y por la dignidad de las personas.

Traperos de Emaús o Lantxotegi son dos de estas entidades, ubicadas en nuestra localidad y con años trabajando por la inclusión social. Unai Beroiz  muestra en su exposición a una cuadrilla de jóvenes que llegaron hasta Navarra desde diferentes países, sin familia y casi sin maleta. Aquí encontraron espacios como el de la Asociación Lantxotegi, lleno de calidez humana y aprendizaje, que nació en nuestra localidad en 1983. El pie de foto que acompaña a esta cuadrilla de amigos recoge estas palabras suyas: “Estamos aprendiendo mucho, diferentes oficios y actividades. Así podemos descubrir qué nos gusta. Por ejemplo, hoy, con la fotografía, como una herramienta para contar nuestras preocupaciones y nuestros sueños. Aquí, nos sentimos seguros y acogidos, y muy muy agradecidos”.

Traperos de Emaús, entidad sin ánimo de lucro que desde 1972 trabaja en Navarra  gestionando residuos mediante convenios de recogida con varias mancomunidades, cuenta con una plantilla de más de 200 personas, el 70% de ellas con dificultades sociales. Para muchos, es algo más que cuatro paredes, es lugar de trabajo, juego, encuentros, crecimiento y bienestar. 

Otra de las imágenes de la exposición “Con una mirada diferente” muestra a José, que llegó a la comunidad de Traperos hace 15 años y ha hecho de este espacio su hogar. “Es el encargado de la huerta, esa que alimenta a quienes residen allí a veces solo por unos días, otras por años”, tal y como recoge el texto que acompaña a la imagen de José.

Texto: Paula Greño Floristán


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