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“Una sociedad más igualitaria es una sociedad mucho más plena para todo el mundo”

27 Abr , 2021  

Es rochapeana pero lleva más de 30 años viviendo en Berriozar junto a su pareja y aquí también han nacido sus dos hijos, Jon y Julen. Llevaba desde 2008 trabajando como Técnica de Igualdad de Ansoáin hasta que en septiembre del 2019 accedió a ser la Directora Gerente del Instituto Navarro para la Igualdad (INAI). Una oportunidad para llevar la visión de lo local a lo foral.

El 8 de marzo se celebró el Día Intenarcional de la Mujer, y con esta excusa hemos querido acercarnos a charlar con Eva Isturiz, vecina del pueblo y Directora-Gerente del INAI desde 2019.

¿Cómo viviste el 8 de marzo?

Lo viví raro. Si ocupas un cargo institucional dejas de lado tu parte activista, y es normal, tienes una repercusión y lo viví como la directora del INAI. Dije que había que reivindicar más que nunca, pero manteniendo las medidas sanitarias. Tuve una sensación agridulce, por un lado, contenta porque se consiguió realizar las manifestaciones. Pero, por otro lado, se ha intentado penalizar el feminismo y vincularlo con todo lo relacionado con la pandemia, eso me parece que es un atraso. Me da pena que penalicen a un movimiento como el feminismo, que nunca ha buscado otra cosa que el bienestar de las personas. Una sociedad más igualitaria es una sociedad mucho más plena para todo el mundo.

Naciste en la Rochapea pero llevas mucho tiempo en Berriozar. ¿Qué relación tienes con el pueblo?

Tengo mucha relación con el pueblo, he estado muchos años participando en la Asociación de Mujeres Entre Culturas de Berriozar y antes también estuve trabajando en temas relacionados con la igualdad con el Ayuntamiento. Además, he estado muchos años de Técnica de Igualdad en el Ayuntamiento de Ansóain y por eso conozco mucho a las personas que están trabajando en el consistorio.

Y en Berriozar, ¿ha habido mucho cambio en el tema de igualdad durante estos 30 años?

Berriozar es el pueblo en el que se creó el primer Área de Igualdad en 1991, o sea que la trayectoria en políticas públicas de igualdad del Ayuntamiento de Berriozar es muy larga. Y cuando existen áreas de igualdad no surgen porque sí. Suele ser porque hay un empuje de movimiento de mujeres. Creo que hay una consolidación de las políticas públicas de igualdad y a la vez del movimiento feminista en Berriozar, que ha costado, pero ahora es un momento en el que podemos poner en valor todo lo que se ha conseguido.

Has sido Técnica de Igualdad en Ansoáin durante 11 años. Y de ahí pasaste en 2019 a ocupar el cargo de Directora-Gerente del INAI. ¿Te dio vértigo dar ese paso?

Cuando me ofrecen ir como directora sí que hay una sensación muy intensa: por un lado, porque es un reto muy importante. Llevo 20 años en políticas de igualdad y llegar al organismo a nivel de Navarra que desarrolla las políticas forales es un reto. Por otro lado, también tuve un sentimiento un poco agridulce porque en Ansoáin estaba desarrollando un buen trabajo, tenía un buen equipo. Di el salto porque considero que tenemos que coordinar mucho más lo local y lo foral. Y yo podría llevar eso, una mirada desde lo local para que lo que se hace en el Gobierno llegue realmente a las vidas de las mujeres y hombres.

Una vez que comienzas en el Instituto, ¿cabe la posibilidad de olvidar la perspectiva municipal?

No, yo creo que la base no cambia en ese sentido. Uno de los retos que tienes en políticas de igualdad es la transversalidad y el empoderamiento de la mujer. Eso lo trabajas en el ámbito municipal y ahora, a nivel de Navarra. Sí que es cierto que cambia trabajar en un pueblo como Ansoáin, de 10.000 habitantes, y pasar a políticas forales. En Ansoáin estaba sola, trabajaba con el resto de las técnicas y ahora tengo a mi cargo a 24 personas y este año se incrementará en 10. Es todo como sobredimensionado y sí que al principio te arroya hasta que comprendes cómo se organiza el gobierno. Yo sigo teniendo contacto con las técnicas de igualdad. Precisamente una de las líneas estratégicas del instituto es hacer una estructura de coordinación con las entidades locales para trabajar desde ahí.

¿Qué objetivos tiene el INAI?

En abril de 2019 se aprobó La ley de Igualdad de mujeres y hombres en Navarra. Cuando entré, cambiamos la estructura del Instituto para que fuera acorde a esa ley que habla de dos partes muy importantes: la transversalidad de género, que esté presente en todas las áreas del Gobierno, y el empoderamiento de las mujeres y los cuidados. Además está el plan de violencia que ya estaba de antes. La normativa es muy importante, pero si no se aplica, no llega a mejorar la vida de la ciudadanía.

¿Y han cambiado esos objetivos por el COVID-19?

Con el COVID-19 se nos han creado varios retos: por un lado, atender lo que ya sabíamos que teníamos que trabajar, pero en unas condiciones de pandemia. Y por otro lado, una de las cuestiones muy importantes es que el INAI va a crecer. Por fin, van a incrementarse las unidades de igualdad en cada departamento. Va a haber en cada uno de ellas personal técnico especializado para hacer políticas de igualdad. Y luego es necesario un pacto foral por los cuidados, tenemos que pactar, no puede ser que los cuidados se den a costa de las mujeres. Seguimos cuidando.

El COVID-19 generó situaciones muy complicadas. ¿Crees que ante estas situaciones la administración ha estado a la altura?

Nunca es suficiente porque es un problema estructural. Tiene que haber una implicación mayor, vamos consiguiéndola pero todavía falta. Realmente, por un lado, el tema de violencia de mujeres ha sido una prioridad y todavía cuando preguntas a la gente, es uno de los temas que más inquieta. Pero creo que se ha avanzado mucho en este campo y las campañas de sensibilización han centrado el problema. Y la normativa ha avanzado pero nunca es suficiente porque la violencia es una situación que solo el 20% de las que la sufren llegan a denunciarla. Y en el confinamiento fue más difícil porque los que tenían violencia de sus parejas estaban con ellos, les obligamos a estar con sus maltratadores. Sí que bajaron las denuncias pero cuando ocurre eso, no es que haya menos violencia, sino que no se explicita tanto. Creo que en ese momento hicimos lo que más urgente era y fue adaptar los recursos que teníamos a esa realidad. Hicimos campañas para la ciudadanía si escuchaba algo, también con las farmacias, hicimos varias cuestiones, También con las mujeres que trabajan en la prostituión.

¿Hay todavía mucho desconocimiento por parte de la ciudadanía?

Sí, nos hemos dado cuenta de que hay mucho desconocimiento, por ejemplo, los recursos de atención integrales que nosotras tenemos son unos recursos que son como una asistencia ambulatoria. En ellas hay asistencia jurídica, social, etc. Para acudir ahí no es necesario que hayas puesto una denuncia. Vas y te apoyan. Esos recursos no se conocen. Mucha gente lo desconoce y en Berriozar tenemos uno que atiende a toda la zona Norte de Navarra. Por eso es muy importante sumar recursos diferentes para que puedan llegar las mujeres a ellos.

No hace mucho, hemos escuchado a un diputado en el congreso increpar a una diputada diciendo que ha llegado a lo que ha llegado por apoyarse en un hombre. ¿Ves que hemos avanzado?

Eso es una expresión de violencia machista. La causa es el machismo, y el síntoma es la violencia. Es como cuando tienes fiebre, es porque tienes una infección, la fiebre es el síntoma, pero la causa es la infección. Realmente, vivimos en una sociedad muy machista, cuanto más se avanza en políticas de igualdad surgen reacciones al avance, a esos 8 de marzo que han inundado las calles. El machismo es una ideología que no solo está en los hombres, también en las mujeres. Recientemente una política le dijo a la Ministra de Igualdad una serie de cuestiones que parecen de otro momento. Explicitan una reacción de patriarcado y machismo muy vinculado a políticas ultraderechistas. Eso no quiere decir que dentro de la izquierda no haya machismo, también lo hay. Todas las personas somos machistas, yo también. Porque he nacido y me he socializado en una cultura machista. Lo que pasa es que me tengo que dar cuenta de eso, y lo que quiero es avanzar y cambiar los valores para vivir en una sociedad igualitaria.

¿Cómo ves a las nuevas generaciones?

Tenemos un mito del desarrollo que pensamos que las nuevas generaciones no son machistas. Pero es que la juventud es el reflejo de la sociedad, y si la sociedad es machista la juventud es machista. Tenemos que intervenir para que las cosas cambien. Antes estaba la escuela por un lado y las familias por otro, y ahora también están las redes sociales. El último informe del Instituto de la Juventud dice que más del 70% de la juventud está a favor de la igualdad y más del 80% se posiciona en contra de la violencia. Sí que hay más chicas que se definen como feministas y los chicos abogan más por la igualdad. Lo que pasa es que hay conductas como la pornografía que les están condicionando pero tenemos herramientas para cambiar como Skolae en el ámbito educativo o programas como Taupada e Iguala que trabajan con jóvenes.

Texto: Itziar Pérez Bueno · Foto: Patxi Pitillas.


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